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miércoles, 26 de marzo de 2008

INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN


Rosina Uriarte Álvarez.Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Educación Infantil.Especializada en Estimulación Temprana y directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE.
PROBLEMAS EN LA INTEGRACIÓN SENSORIAL, EL DISCONFORT DE LOS SENTIDOS

Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un sonido estático y subid el volumen.Pedid a alguien que encienda y apague las luces cuando él quiera.Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras) y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número más pequeño.Con todos estos aspectos en juego o sólo con un par de ellos, coger un libro e intentar aprender algo... Procurar mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestar atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa...
Esto nos lo propone Bárbara Viader, terapeuta especializada en Integración Sensorial. Ella ha exagerado la situación para que comprendamos mejor cómo se sienten los niños con dificultades para interpretar y organizar la información que les llega a través de los sentidos, lo que en términos técnicos se denomina ‘disfunción en la integración sensorial’.Como veremos a lo largo de este artículo, muchos de los problemas que se observan en nuestros niños y que les causan dificultades de aprendizaje y de comportamiento se deben a esta disfunción en la integración sensorial.

La Integración Sensorial


La Integración Sensorial es la función que cumple el Sistema Nervioso al procesar todo lo que captan nuestros órganos sensoriales.Cada día recibimos millones de estímulos que el Sistema Nervioso debe seleccionar, pues muchos de ellos son irrelevantes y debemos inhibirlos para no sentirnos abrumados y poder lograr los objetivos que nos proponemos en cada momento. Vivir sin esta inhibición sería realmente agotador y difícil. Sin ella, no podríamos prestar atención a lo que nos interesa, sino que atenderíamos a diferentes estímulos a la vez, teniendo que realizar un gran esfuerzo por centrarnos en la tarea más simple.En cada uno de los pequeños actos que realizamos a diario, cada vez que nos movemos, hablamos, nos relacionamos con los demás… existe una perfecta coordinación entre la información que entra en el Sistema Nervioso a través de los sentidos, y la que sale, en forma de nuestro comportamiento y nuestra actitud ante todo lo que nos rodea. Cuando nuestro cerebro procesa de forma correcta los estímulos que nos llegan, respondemos adecuadamente y de forma automática.

Disfunción en la Integración Sensorial


En los niños, la disfunción en la integración sensorial se hace muchas veces evidente ya desde edades tempranas. Debe preocuparnos, pues compromete su futuro éxito escolar, su manera de relacionarse y su autoestima. Son niños sanos, algunos con inteligencias superiores a la media, pero con comportamientos que sobresalen del grueso de los niños de su misma edad. Pueden mostrar una gran falta de control emocional, con reacciones exageradas y miedos a cosas habituales e inofensivas o a cualquier cambio en su rutina diaria. Tienen dificultad para prestar atención en clase y parecen no entender lo que se les dice. Se les califica como vagos y muy movidos y tienen problemas de aprendizaje.Estos niños sufren un déficit en su integración sensorial, la información que llega a su cerebro no es bien interpretada y organizada por lo que son víctimas de esta desorganización. A menudo se les riñe y llama la atención, por lo que caen en estados de ansiedad y frustración. Como resultado, estos pequeños se vuelven apáticos o hiperactivos y agresivos, y pierden interés en las clases. Los habituales métodos de premios y castigos no tienen el efecto deseado, pues lo que nos parece un comportamiento negativo susceptible de ser corregido es, en realidad, una reacción automática de un sistema nervioso desbordado.

Los sentidos


Todos estamos familiarizados con los cinco sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Pero hay más…De vital importancia es el sentido vestibular, pues nos ayuda a mantenernos erguidos y en equilibrio. Nos informa de los movimientos y posturas que debemos adoptar en cada momento para luchar contra la fuerza de la gravedad y no caer. Sin él no podríamos movernos libremente y sin miedo en el espacio que nos rodea.También es importante el sentido propioceptivo, nos aporta información de nuestras articulaciones y músculos para que podamos regular movimientos de precisión y la fuerza que utilizamos en cada acto que realizamos. Sin él no podríamos utilizar ningún utensilio, por ejemplo, y seríamos realmente torpes.Por último, el sentido del tacto es mucho más significativo de lo que normalmente suponemos. No solamente nos informa de la temperatura, la presión, el dolor, la dureza o suavidad de las cosas, etc. El sistema táctil tiene una gran influencia en nuestras emociones y sentimientos. A través del tacto experimentamos infinidad de sensaciones emocionales que impactan en nuestro estado de ánimo y determinan nuestra relación con los demás.

Síntomas que deben alertarnos


Una disfunción en la información que llega de los sentidos afectará siempre al carácter y comportamiento del niño, y por supuesto, a su rendimiento escolar. Algunos niños manifiestan desajustes en uno o varios de sus sentidos, otros los muestran en todos ellos.
El sentido más comúnmente afectado y el más importante para un buen rendimiento en el aula es el oído.Al igual que existen muchas anomalías en la visión, también existen variadas formas de oír, que pueden dificultar el desarrollo del lenguaje y la atención, además de contribuir muy directamente en el estado de ánimo. Un niño que no selecciona bien los estímulos auditivos, no podrá prestar atención a lo que dice el profesor en clase, o para hacerlo, tendrá que realizar un esfuerzo mayor que el resto de sus compañeros, esto es agotador y acaba distrayéndose al cabo de un rato. Constantemente nos llegan muchos y variados sonidos de nuestro entorno de los cuales no somos conscientes, pero estos niños no pueden "eliminarlos" para centrarse en lo que les decimos los padres o profesores. El caso es aún más grave cuando existe hiperacusia, cuando el niño oye por encima del nivel considerado normal. Entonces oirá sonidos que son inexistentes para la mayoría de nosotros que se añaden a todos los ya mencionados. Cuando la audición es muy sensible, puede llegar a ser dolorosa. Debemos prestar siempre especial atención a niños que se tapan los oídos ante los ruidos o la música. También a aquellos que parecen no escuchar, pues es posible que sufran de esta hipersensibilidad auditiva y utilicen la desconexión como un método de defensa. Por supuesto que tendremos en cuenta los niños con problemas en el lenguaje y en la atención. Y a aquellos que utilizan un tono de voz anómalo, pues es a través del oído que percibimos nuestra voz y así podemos regularla.
Cómo responde un niño ante el tacto puede darnos información sobre el estado de su integración sensorial. Algunos niños huyen del contacto físico con los demás, lo rechazan o reaccionan violentamente como si se les agrediese cuando otra persona les toca, sobre todo cuando lo hacen improvisadamente. Otros niños buscan más estimulación táctil de la que normalmente reciben, les gusta revolcarse por el suelo, luchar con fuerza y parecen no sentir dolor ante los golpes. En ocasiones buscan tranquilizarse o entretenerse tocándose insistentemente el pelo, la oreja, metiéndose algo en la boca…
Al igual que ocurre con los niños con disfunciones en la audición, su comportamiento puede parecer en ocasiones contradictorio. Niños que se quejan de pequeños ruidos se entusiasman con los petardos… niños que no parecen notar el dolor tanto como los demás, se quejan del roce de la ropa… Esto tiene una explicación: el provocarse dolor o una sensación táctil intensa hace que las pequeñas pero constantes molestias que sienten por su hipersensibilidad se vean amortiguadas por esa sensación más fuerte.
Los niños que no interpretan bien los estímulos vestibulares pueden mostrarse miedosos y torpes al correr, saltar, hacer deporte… Suelen huir de parques con columpios y toboganes, y probablemente no les guste montar en bicicleta o patinar. Otros, en cambio, no paran de correr, se suben a todas las vallas que ven y parecen no ser conscientes del peligro. Giran y saltan constantemente y les entusiasman los columpios, toboganes y atracciones de feria. Buscan continuamente una estimulación vestibular que no les llega con suficiente claridad y en la cantidad que necesitan.
En cuanto al sentido propioceptivo, cuando no informa adecuadamente nos encontramos con niños torpes y descoordinados. Niños que parecen romper todo lo que tocan, que no pueden evitar ensuciarse más que sus compañeros al comer y derraman a menudo lo que beben de un vaso. Se muestran rígidos en sus movimientos o todo lo contrario, parecen tener una tensión muscular débil. Podemos verles utilizar una fuerza exagerada para realizar un acto que no la requiere, o una fuerza insuficiente, esto se comprueba en la presión que ejercen al utilizar el lapicero al escribir o dibujar.
La visión, junto con la audición, es el sentido más importante en el rendimiento del niño dentro del aula. Problemas comunes como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc. se deben a deformaciones orgánicas en el ojo propiamente dicho. Pero las deficiencias en la información que nos llega de los ojos, aún estando éstos en condiciones físicas perfectas, depende de cómo la interpreta nuestro cerebro. Es necesario que los ojos puedan converger ambos en un mismo punto sin realizar un esfuerzo mayor al habitual, y que puedan enfocar a diferentes distancias. Para poder leer y escribir es preciso que los dos ojos se muevan adecuadamente y de forma cómoda.La respuesta ocular en los niños que tienen cualquier pequeño trastorno en su sistema nervioso, como es el caso de la integración sensorial deficiente, suele ser inadecuada. Son niños con dificultad para aprender a leer o escribir, que no les gusta hacer puzzles o dibujar… Podemos notar que son buenos alumnos salvo cuando trabajan sobre el papel o copian de la pizarra, entonces su atención es limitada y los resultados son pobres.
El gusto y el olfato son sentidos menores a los que normalmente damos poca importancia. Pero cuando estos sentidos perciben más información de lo habitual, pueden hacer que la vida del niño sea más incómoda y que éste sea etiquetado de caprichoso o maniático a la hora de comer o en lo referente a los olores. Son niños que normalmente perciben los olores antes que cualquiera que los acompaña y los reconocen, al igual que los sabores, mostrando desagrado por muchos de ellos.
A cuántos niños afectan los problemas de integración sensorial


La teoría de la Integración Sensorial puede explicar la mayoría de los problemas de aprendizaje y comportamiento, exceptuando aquellos derivados de una lesión o enfermedad neurológica. Por supuesto que hay muchos factores que pueden causar fracaso escolar y conductas problemáticas, pero según los expertos, el 70 por ciento de estos casos están relacionados con disfunciones en la integración sensorial.La conclusión es que estas disfunciones sensoriales están detrás de la mayoría de los casos de déficit de atención, dislexias, disgrafías, dificultades con las matemáticas, la conducta, el desarrollo y la descoordinación motriz, la hiperactividad, la mala inserción social, disfunciones relacionadas con el autismo o problemas con la alimentación.Según los diferentes criterios, se considera que del 5 al 20 por ciento del total de la población infantil padece algún tipo de disfunción en la integración sensorial.

Cómo ayudar a estos niños


Primero de todo, debemos tener presente que el sistema nervioso de estos pequeños no es tan estable como el de los demás. Son niños emocionalmente frágiles, para muchos de ellos el mundo que perciben no es un lugar seguro y divertido. Se muestran a menudo ansiosos y tienen poca tolerancia a la frustración. Reciben muchas llamadas de atención y castigos que van afectando su autoestima y el concepto que van creando de sí mismos. A esto hay que añadir sus pobres resultados en las tareas escolares.Cuando un niño es propenso a las rabietas y la pérdida del control, cuando es muy sensible a los ruidos o los olores, cuando se pierde por los pasillos o es miedoso y torpe, cuando no acepta los cambios en la rutina o necesita moverse constantemente… adaptemos el entorno en la medida de lo posible para que concentrarse en sus tareas y mantener el control de la situación le sea más fácil. Adaptemos nuestra actitud para con ellos, manteniendo la calma y siendo conscientes de que nuestros actos y nuestro tono de voz pueden influir en su comportamiento.Intentemos comprender al niño, intentemos imaginar cómo se siente, para así poder ayudarle y no tacharle de "tonto", "vago", "maniático", "malo", etc. El primer paso para ayudar a cualquiera de estos niños empieza por cambiar el concepto que tenemos de él y respetarle tal como es. Con calma y firmeza le haremos saber qué cosas debe cambiar de su comportamiento y deberemos comprometernos a acompañarle en esta difícil tarea. Por supuesto que nos marcaremos objetivos que sean posibles de conseguir por parte del niño. Un programa de recompensas cuando haya una mejoría en su conducta y una retirada de privilegios cuando el comportamiento sea inadecuado son estrategias beneficiosas para todos los niños.También es muy beneficioso el aprendizaje multisensorial. Es aquel que utiliza todos los sentidos, no solamente la visión y el oído. Cuantos más sentidos estén implicados en aprender algo, más fácil resultará entenderlo y recordarlo. Los niños disfrutan experimentando, viendo y tocando, saboreando y moviéndose… Teniendo en cuenta que no todos los niños utilizan de la misma forma sus sentidos, es bueno darle una oportunidad a aquellos que necesitan utilizar el movimiento o el tacto, por ejemplo, para su aprendizaje.
Existen especialistas que pueden ayudar. Básicamente se trata de hacer que madure el sistema nervioso para que integre correctamente la información sensorial. Ya que el sistema nervioso tiene dos vías: una de entrada (los sentidos) y otra de salida (nuestras respuestas), la única manera de actuar sobre él es a través de los propios sentidos estimulándolos.Los terapeutas ocupacionales expertos en Integración Sensorial proponen ejercicios que estimulan el tacto y el sentido vestibular. Éstos son dos de los sentidos que más directamente afectan a nuestro sistema nervioso. Primeramente hacen un estudio del niño para conocer cuáles son los ejercicios más adecuados en cada caso. (Consultar Terapia Ocupacional Pediátrica Isabelle Beaudry)El otro sentido que más puede afectarnos después del vestibular y el tacto, es el oído. Para estimularlo y corregir audiciones defectuosas existen varios métodos de reeducación auditiva. Uno de los más conocidos y efectivos es el del doctor Guy Berard. (Consultar Vegakids)El cerebro del niño madura de forma natural gracias a todos los estímulos que le llegan de su entorno y a cada uno de los movimientos que realiza. Por ello es importante pensar en una reeducación psicomotriz. Ésta consistirá en llevar a cabo un programa de movimientos básicos que el bebé realiza de forma innata en su desarrollo, como por ejemplo, el gateo. No existe una edad límite para la realización de estos programas, aunque los resultados y el tiempo necesario para llegar a ellos varían con la edad del niño. Cuanto más tiempo esperemos, más difícil será conseguir los mismos beneficios con el mismo esfuerzo.Es necesario que estos niños visiten a un optometrista ante la posibilidad de necesitar una reeducación ocular, ésta suele resultar sencilla con muy buenos efectos en períodos relativamente cortos de tiempo.Teniendo en cuenta que el niño es una unidad y que cada parte afecta al todo, ayudar a estos niños significa actuar desde diferentes frentes. En Barcelona está el Instituto Médico del Desarrollo Infantil, uno de los pocos sitios en nuestro país donde observan al niño en su conjunto y pueden proponernos una terapia multidisciplinar para ayudarle en todos los aspectos posibles. (Consultar Dr. Jorge Ferré ).

DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

DÉFICIT DE ATENCIÓN

Por Jordi Catalán Balaguer, miembro componente y fundador del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona.Entendemos por Déficit de Atención la incapacidad del Sistema Nervioso Central para focalizar el interés de forma mantenida en un tema concreto.Para que se pueda alcanzar un aprendizaje escolar eficaz es fundamental que la actividad cerebral esté bien organizada. La atención es capital.Los factores que pueden interferir la correcta atención son múltiples. Es fundamental analizar en cada paciente los elementos que pueden incidir para que no se ejecute correctamente esta importante función cerebral. Hay que descartar la presencia de parásitos, alteraciones metabólicas (glucosa), alteraciones funcionales visuales, auditivas, desordenes laterales... que estén interfiriendo la correcta acción cerebral.Antes de dar medicación sintomática hay que tratar los elementos (biológicos, osteopáticos, alimenticios, emocionales, educativos…) que interfieren.La atención es una actividad cerebral que se estructura a lo largo de las experiencias que el niño tiene desde las primeras etapas de su desarrollo. Es por ello que consideramos que para tratar el Déficit de Atención también se debe trabajar con el niño para que sepa centrar su interés en temas concretos, durante períodos de tiempo cada vez más largos.La acción terapéutica complementaria es fundamental. La homeopatía, las Flores del Dr. Bach, el entrenamiento funcional, la acción de los educadores... tienen que estar presentes para alcanzar una buena calidad de atención.

HIPERACTIVIDAD
Por Jordi Catalán Balaguer, miembro componente y fundador del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona.
La hiperactividad se puede y se debe tratar después de hacer un adecuado diagnóstico diferencial. Iniciar tratamientos médicos, actividades y juegos concretos para permitir que el niño descubra nuevas fórmulas de acción cerebral, aquellas que no se han activado con suficiente intensidad hasta ese momento.
La vida moderna (exceso de estímulos, poca actividad autogestionada por el niño…) no facilita la organización de los ritmos cerebrales. El predominio de la acción sobre la inhibición, no practicar la espera, no potenciar la escucha, la escasa contención educativa, el exceso de ritmos rápidos en la vida del niño… genera una dinámica cerebral precipitada, impulsiva y poco analítica. Predomina la acción sobre la previsión.
Un exceso de caudal energético muchas veces provoca la presencia de descargas motrices, con el objetivo de eliminar la energía sobrante. El niño se mueve más de lo que debiera, como consecuencia del desequilibrio entre la aportación energética del sistema nervioso y la necesidad real para cubrir las respuestas adaptativas.
Antes de tratar con medicación psicotrópica es conveniente aplicar otras alternativas sin efectos secundarios. En muchas ocasiones, si se hace un correcto diagnóstico y un adecuado tratamiento para resolver la causa del trastorno, no es necesario acudir a la ayuda de los fármacos.
Hay que saber en que momento se inicia la presencia de movimientos sin finalidad concreta y las causas que los genera, para actuar sobre estas y así no actuar solo en el síntoma.
Este trastorno del desarrollo distorsiona la buena dinámica en el aula. Es conveniente que el maestro/a tenga unas claras directrices educativas, adecuadas a cada caso. Las orientaciones que son acertadas para un niño, son ineficaces para otro.


martes, 11 de marzo de 2008

PARTICIPA DE ESTA IMPORTANTE SUBASTA A BENEFICIO DE: A.U.P.A.

domingo, 9 de marzo de 2008

MEDICAMENTOS PARA EL DÉFICIT DE ATENCIÓN SON INEFICACES A LARGO PLAZO


La investigación afirma que fármacos como Ritalin y Concerta, no funcionan mejor que una psicoterapia después de tres años de tratamiento.
Además, los científicos creen que el uso a largo plazo de estos fármacos podría atrofiar el crecimiento de los niños.
El estudio fue llevado a cabo por científicos en Estados Unidos quienes mantuvieron un registro del tratamiento de 600 niños desde la década de los años 90 en ese país.
Según los investigadores, los beneficios de estos medicamentos fueron “exagerados” en el pasado.
Según uno de los autores del estudio, el profesor William Pelham de la Universidad de Buffalo, “creo que en hemos exagerado el impacto beneficioso de los medicamentos”. “Creímos que los niños medicados durante más tiempo tendrían mejores resultados.
Pero no ocurrió así”, agrega.
“Los niños mostraron una disminución sustancial en su tasa de crecimiento, y no estaban desarrollándose igual que otros niños, tanto en términos de su altura como de su peso”. “Y también vimos que no hubo efectos beneficiosos. Ninguno”, afirma el autor.
Los médicos familiares en el Reino Unido recetaron medicinas para TDAH -como Ritalin y Concerta- a cerca de 55.000 niños el año pasado.
El estudio fue realizado por MTA (tratamiento multimodal de niños que tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y dado a conocer en el programa Panorama de la BBC. Puedes leer algo más sobre ello en BBCMundo.com.



UN TRASTORNO QUE AFECTA A L 20% DE LA POBLACIÓN: LA LATERALIDAD


Publicado en la revista MUY SALUDABLE, número 13. noviembre 2001.
Entrevista a Joëlle Guitart Baudot, terapeuta en psicomotricidad y lateralidad, titulada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris (Salpêtrière).
ES UN TRASTORNO NEUROFISIOLÓGICO QUE SE TRANSMITE HEREDITARIAMENTE Y CUYAS REPERCUSIONES ABARCAN EL CAMPO PSICOMOTOR DEL INDIVIDUO. POR EJEMPLO UNA PERSONA ZURDA DE BRAZO Y MANO, Y DIESTRA DE OJO Y PIERNA U OÍDO, PRESENTA ESTE TRASTORNO.
¿Qué es la lateralidad?
Los influjos nerviosos que proceden de uno y otro lado del cuerpo deben confluir en los lados opuesto del cerebro. Si hay un problema de lateralidad, esta circulación no se hace ordenadamente, dificultando el rendimiento intelectual y afecto a la persona. Así se produce una lentificación o un bloqueo.
¿Cómo afecta a los niños?
El rendimiento, al ser inferior al que realmente correspondería a su nivel intelectual, se traduce, en caso del niño y del adolescente, en lentitud, falta de concentración, de comprensión, mala letra y deficiencias en la lectura, el cálculo, las matemáticas, el lenguaje, etc. Ello conlleva a que presenten dificultades de integración en su mundo escolar y familiar. Muchas veces es considerado como holgazán, patoso, pasota, etc.
¿Y a los adultos?
El caso del adulto o tercera edad se traduce en bloqueos, lentitud, problemas de concentración, lenguaje y retención, agotamiento físico, mental y emocional. Esto origina dificultades relacionales en su ambiente familiar y laboral.
¿Los problemas de lateralidad le causan sufrimiento al paciente?
Efectivamente, el problema de lateralidad hace que el afectado sufra. Sufre el paciente y, no olvidemos, la familia. Debemos darnos cuenta que los puntos antes citados, si no se tratan de forma adecuada, originan ansiedad, estrés, insomnio y hasta una importante desmotivación.
¿Se puede curar?
Por supuesto, como mínimo se puede disminuir el 80% del trastorno, aunque generalmente se llega a una curación de cerca del 100%.
¿Cómo se curan?
Lo primero es realizar un diagnóstico preciso y bien delimitado. Esto lo consigo a través de una entrevista y ejecutando un test completo de lateralidad que permite localizar las áreas afectadas, medir su grado de afectación y las relaciones entre ellas. Muchas veces hay un problema de lateralidad en personas que lo ignoran, porque habitualmente se observan sólo manos y piernas sin saber que el campo de observación es más amplio. De aquí la importancia de un test completo.
Tras el test y en base a él, programo y ejecuto en mi centro unos ejercicios que estimulan la sinapsis, los recorridos neurofisiológicos que activan el lóbulo cerebral correspondiente a la lateralización debida. Es un tratamiento de ejercicios y no de fármacos. La programación no es fija: he de adecuarla según la evolución particular de cada paciente.
¿Hay recaídas?
Una vez corregido el trastorno, al ser un tratamiento neurofisiológico no se producen recaídas. El paciente encuentra un funcionamiento acorde con sus capacidades, solucionando problemas como la pérdida de un año escolar en el caso de niños y adolescentes. Y puede integrarse sin dificultades en su entorno escolar o laboral y también en el familiar. Como decían unos padres al final de un tratamiento a su hijo: "Es el mejor regalo que le hemos hecho". Y efectivamente cara a su autosuficiencia y su futuro.
Centro de terapia psicomotriz de lateralidad y de relajación de Joëlle Guitart Baudot


jueves, 17 de enero de 2008

Diagnóstico y Observación Del Déficit Atencional (ADD)

Diagnóstico
El Déficit Atencional (ADD) no es de fácil diagnóstico, se requiere de un abordaje multidisciplinario, donde se tengan en cuenta las conductas que el individuo muestra en los diferentes ámbitos en los que se desempeña. Esto se logra con entrevistas personales, informes familiares, docentes, del ámbito laboral o de los líderes sociales que están en contacto con él. Se deben también analizar los antecedentes evolutivos, los exámenes físico, psíquico, psicopedagógico y neurológico, realizados por el especialista de cada área.
De acuerdo a estas observaciones hechas al probable sujeto con ADD, el profesional a cargo del caso, determinará las estrategias de acción y el tratamiento pertinente.
Es importante destacar que lo ideal es que un sólo profesional coordine las tareas de los otros profesionales, de la escuela y de la familia.


Observación e informes
Los ámbitos en que se mueve el niño o adulto con sospecha de padecer ADD, son muy buenos informantes respecto de la forma de actuar de estas personas.
Habría que tener en cuenta que las conductas a observar deben aparecer reiteradamente, durante bastante tiempo y no en forma aislada y casual. En general se habla de 6 meses como mínimo, porque problemas de distracción tenemos todos, relacionadas con situaciones emocionales, preocupaciones, cansancio, etc., que no se deben confundir con ADD.
También es interesante observar, en que momentos aparece la distractibilidad, que ocurre con el grupo familiar, en el ámbito laboral, en el aula, en la institución, etc.


Observación desde la familia
Los datos necesarios para conocer el comportamiento del sujeto dentro del grupo familiar estarán a cargo del profesional coordinador.
Algunos profesionales tienen una guía ya confeccionada con las preguntas que consideran más importantes y las envían para que los padres las contesten y la devuelvan al profesional que la entregó. Nosotros pensamos que recabar de esta manera los datos limita al profesional en la apreciación de las respuestas, porque en un listado escrito se pierden los gestos, las emociones, las miradas y no existe la posibilidad de re-pregunta o la profundización de algo que aparecería como significativo, por lo cual nosotros proponemos la entrevista personal.
La guía debe tener una historia familiar y de desarrollo madurativo. Para investigar la presencia del ADD se sugieren las siguientes preguntas:
Descripción del grupo y sus relaciones
Participación en las tareas escolares: ¿quién, cómo, dónde. etc. ?
A quién se le pide permiso. ¿Por qué ?
¿Quién ayuda a organizar las actividades ?
¿Cuándo se lo ve bien en casa ?
¿Cuándo se lo ve mal en casa ?
¿Cómo reacciona la familia ante los fracasos ?
¿Cómo controlan los horarios ?
¿Cómo se maneja con el dinero ?
¿Con quién comparte el cuarto ?
¿Qué tareas de casa comparte ?
¿Qué le gusta hacer en la casa ?
¿Qué no le gusta hacer en casa ?
¿Cómo está su cuarto ?
¿Cómo está su placard ?
¿Cómo está su ropa ?
¿Cómo están sus juegos ?
¿Le cuesta tomar decisiones ?
¿A quién le pide ayuda ?
¿Cómo se enteran de la actividad escolar ?
¿Conoce sus horarios ?
¿Conoce a sus compañeros y docentes ?
¿Tiene los teléfonos de sus compañeros ?
¿Tiene amigos?
¿La familia los conoce?
¿Qué le gusta de la escuela?
¿Qué no le gusta de la escuela?
¿Se levanta bien para ir a la escuela?


Observación desde la escuela y el aula
A pesar de preferir la entrevista personal, ésta no siempre es posible, por cual para hacer la observación desde la escuela, sería interesante tener algunas planillas preparadas. Los docentes de esta forma, no tendrían gran recargo de tarea, se les facilitarían los datos a observar y se unificaría el criterio de información cuando el chico tiene muchos docentes.
A continuación damos ejemplos de las observaciones que deberían figurar.
¿Sale sin permiso ?
¿Molesta a sus compañeros ?
¿Es muy charlatán ?
¿Pierde cosas ?
¿No termina de copiar sus tareas ?
¿Tiene dificultad en organizar sus pertenencias ?
¿Tiene dificultad en planificar las actividades ?
¿Tiene dificultad en el manejo del tiempo ?
¿Pierde la calma ?
¿Discute con pares y adultos ?
¿Se aísla ?
¿Se disculpa excesivamente ?
¿No puede medir la gravedad de sus actos ?
¿No presta atención a las reglas sociales ?
¿Reacciona rudamente ante hechos menores ?
¿Es pasivo y sumiso ?
¿Está alejado del resto ?
¿Dificultades al escribir ?
¿Dificultades al escuchar ?
¿Tiene dificultades específicas en lenguaje y /o matemáticas ?
También se deben observar las dificultades académicas con la mayor precisión posible.
Las particularidades de la conducta de las personas con ADD, en general, aparecen en todos los ámbitos. Pero cuando esto no sucede en determinado contexto, vale la pena tener en cuenta en que lugares, momentos o tipos de tarea acontece, para utilizarlo como apoyo durante el tratamiento.
La particularidad que tiene la presentación del síntoma en lugares o momentos determinados aclarará cuales son las condiciones contextuales que provocan la aparición de la conducta disarmónica.


Autoestima
En el diagnóstico es importante evaluar el nivel de autoestima porque nos va dar datos sobre compromiso emocional del cuadro.
En general la autoestima no es observable por sí misma, pero hay conductas que muestran como está funcionando. Si la persona tiene la suya alta mostrará formas de actuar seguras, sin temor a equivocarse, sin dar excusas, sin mentir y sin retraerse. En cambio si su auto-evaluación es deficiente, su comportamiento se teñirá con el enojo propio de no ser como se espera, tal vez agresivamente, tal vez con depresión o con inseguridad manifiesta, encubierta en la timidez.
Los sujetos con ADD que tienen baja autoestima muestran como consecuencia de esto algunas de las siguientes conductas :
Retraimiento
Desafío
Enojo sin causa aparente
Imposibilidad de relacionarse
Dejar de hacer cosas
Decir no puedo
No tener cuidado físico
Ser líder negativo < * Miembros de F.A.D.I.P. (Fundación para la Asistencia, Docencia e Investigación Psicopedagógica) Buenos Aires- Argentina. E-mail:mailto:fadip@tutopia.com


via:buenasalud.com

martes, 18 de diciembre de 2007

Tiene cura el autismo ?

Cuando un padre sospecha que su hijo puede padecer de autismo, porque ve que no se comunica bien con el entorno, porque no responde cuando se le habla, o no sonríe como los otros bebés, generalmente inicia una odisea en busca de un diagnóstico, al que no siempre se llega con facilidad. De hecho, no hay exámenes físicos que permitan saber si un niño padece de autismo. El médico comienza a averiguar acerca de la historia del desarrollo del niño, y realiza el diagnóstico sobre la base de las observaciones de su conducta, y de los resultados de exámenes que permitan evaluar sus habilidades lingüísticas, la coordinación motora, la audición y la visión.
Para descartar que el problema de conducta se deba a un desorden físico o fisiológico (como la epilepsia), se puede efectuar un electroencefalograma. También se realizan análisis de orina y de sangre para descartar problemas metabólicos. Generalmente se llega al diagnóstico luego de que el niño fue examinado por pediatras, psiquiatras, psicólogos, especialistas en educación y en habilidades del lenguaje.
Tratamientos a la medida de cada problema
No hay una terapia curativa para este desorden. Sin embargo, los chicos pueden tener una mejor calidad de vida con determinados tratamientos. Los especialistas señalan que uno de los conceptos erróneos que existen es que no se puede hacer nada por los niños que padecen autismo. En realidad, los autistas que poseen un desarrollo normal de la inteligencia tienen grandes posibilidades de socialización, cuando cuentan con el apoyo de la familia y son tratados por un equipo multidisciplinario de terapeutas, como psicólogos, psiquiatras, neurólogos, y fonoaudiólogos.
Con respecto a la educación, es posible desarrollar un programa de educación individualizada que apunte a los problemas específicos del niño. Esto incluye una terapia del lenguaje.
Los tratamientos apuntan a enseñarles a modificar conductas a través de la educación y del juego simbólico. Se busca desarrollar recursos alternativos de comunicación en los chicos. En algunos casos se utilizan medicamentos que tienden a mejorar los trastornos asociados, como las conductas obsesivo-compulsivas o de autoagresión. Pero, señalan los especialistas, lo principal es enseñar métodos comunicativos y lograr que las personas con autismo aprendan a organizar la conducta.
La doctora Catherine Berthélémy,Francia, señaló recientemente que los niños con autismo procesan la información proveniente del medio de manera diferente a los demás niños. Y, en este sentido, los especialistas desarrollan terapias mediante juegos simples, respetando el ritmo de cada niño. Según la especialista francesa, los resultados muestran que la habilitación temprana de las funciones psicofisiológicas básicas del niño contribuye a que él pueda comunicarse con los demás, y facilita el desarrollo psicológico.
En suma, los expertos coinciden en que es fundamental la estimulación temprana de los niños, y desarrollar una terapia a la medida de cada problema. De este modo, si bien el trastorno, por el momento, no tiene cura, es posible mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
Copyright Bibliomed

martes, 11 de diciembre de 2007

Niños autistas podrían aprender a través de estereotipos, según estudio

Los niños autistas tienen una capacidad para entender a otras personas a través de estereotipos por lo que esa habilidad podría utilizarse para mejorar su aprendizaje y socialización, según un estudio hecho público hoy en el Reino Unido."Uno de los principales problemas de los niños autistas es que son incapaces de entender por qué el resto de gente hace determinadas cosas: cuáles son sus motivaciones o qué están pensando o sintiendo", explicó la catedrática Uta Frith, del University College London (UCL), que ha desarrollado la investigación."Este estudio demuestra que los niños autistas pueden comprender muy bien los estereotipos. Esperamos que esa habilidad pueda utilizarse para ayudarles en su aprendizaje y socialización", añadió.Los científicos de la UCL llevaron a cabo el estudio con cuarenta y nueve niños en edad escolar, veintiuno autistas y otros veintiocho sin ese problema, a los que les plantearon preguntas basadas en dibujos que representaban a hombres y mujeres coloreados en marrón o rosa.

El 75 por ciento de las respuestas dadas por los niños, tanto si eran autistas como si no, estaban basadas a estereotipos comúnmente mantenidos de raza o género.Por ejemplo, los investigadores mostraron a los menores un dibujo con dos niños, David y Emma, y les preguntaron cual de ellos tenía cuatro muñecas: la respuesta referida a David resultó negativa.La científica reconoció que los estereotipos "pueden ser peligrosos ya que son la base del prejuicio", pero recordó que todos generalizamos en algún momento en situaciones en las que tenemos que tomar decisiones rápidas y no sabemos nada sobre la otra persona.Los expertos, cuyo estudio será publicado en la revista "Current Biology", destacan que el autismo afecta a unas 500.000 familias en el Reino Unido Fuente: EFE