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miércoles, 26 de marzo de 2008

INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN


Rosina Uriarte Álvarez.Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Educación Infantil.Especializada en Estimulación Temprana y directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE.
PROBLEMAS EN LA INTEGRACIÓN SENSORIAL, EL DISCONFORT DE LOS SENTIDOS

Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un sonido estático y subid el volumen.Pedid a alguien que encienda y apague las luces cuando él quiera.Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras) y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número más pequeño.Con todos estos aspectos en juego o sólo con un par de ellos, coger un libro e intentar aprender algo... Procurar mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestar atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa...
Esto nos lo propone Bárbara Viader, terapeuta especializada en Integración Sensorial. Ella ha exagerado la situación para que comprendamos mejor cómo se sienten los niños con dificultades para interpretar y organizar la información que les llega a través de los sentidos, lo que en términos técnicos se denomina ‘disfunción en la integración sensorial’.Como veremos a lo largo de este artículo, muchos de los problemas que se observan en nuestros niños y que les causan dificultades de aprendizaje y de comportamiento se deben a esta disfunción en la integración sensorial.

La Integración Sensorial


La Integración Sensorial es la función que cumple el Sistema Nervioso al procesar todo lo que captan nuestros órganos sensoriales.Cada día recibimos millones de estímulos que el Sistema Nervioso debe seleccionar, pues muchos de ellos son irrelevantes y debemos inhibirlos para no sentirnos abrumados y poder lograr los objetivos que nos proponemos en cada momento. Vivir sin esta inhibición sería realmente agotador y difícil. Sin ella, no podríamos prestar atención a lo que nos interesa, sino que atenderíamos a diferentes estímulos a la vez, teniendo que realizar un gran esfuerzo por centrarnos en la tarea más simple.En cada uno de los pequeños actos que realizamos a diario, cada vez que nos movemos, hablamos, nos relacionamos con los demás… existe una perfecta coordinación entre la información que entra en el Sistema Nervioso a través de los sentidos, y la que sale, en forma de nuestro comportamiento y nuestra actitud ante todo lo que nos rodea. Cuando nuestro cerebro procesa de forma correcta los estímulos que nos llegan, respondemos adecuadamente y de forma automática.

Disfunción en la Integración Sensorial


En los niños, la disfunción en la integración sensorial se hace muchas veces evidente ya desde edades tempranas. Debe preocuparnos, pues compromete su futuro éxito escolar, su manera de relacionarse y su autoestima. Son niños sanos, algunos con inteligencias superiores a la media, pero con comportamientos que sobresalen del grueso de los niños de su misma edad. Pueden mostrar una gran falta de control emocional, con reacciones exageradas y miedos a cosas habituales e inofensivas o a cualquier cambio en su rutina diaria. Tienen dificultad para prestar atención en clase y parecen no entender lo que se les dice. Se les califica como vagos y muy movidos y tienen problemas de aprendizaje.Estos niños sufren un déficit en su integración sensorial, la información que llega a su cerebro no es bien interpretada y organizada por lo que son víctimas de esta desorganización. A menudo se les riñe y llama la atención, por lo que caen en estados de ansiedad y frustración. Como resultado, estos pequeños se vuelven apáticos o hiperactivos y agresivos, y pierden interés en las clases. Los habituales métodos de premios y castigos no tienen el efecto deseado, pues lo que nos parece un comportamiento negativo susceptible de ser corregido es, en realidad, una reacción automática de un sistema nervioso desbordado.

Los sentidos


Todos estamos familiarizados con los cinco sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Pero hay más…De vital importancia es el sentido vestibular, pues nos ayuda a mantenernos erguidos y en equilibrio. Nos informa de los movimientos y posturas que debemos adoptar en cada momento para luchar contra la fuerza de la gravedad y no caer. Sin él no podríamos movernos libremente y sin miedo en el espacio que nos rodea.También es importante el sentido propioceptivo, nos aporta información de nuestras articulaciones y músculos para que podamos regular movimientos de precisión y la fuerza que utilizamos en cada acto que realizamos. Sin él no podríamos utilizar ningún utensilio, por ejemplo, y seríamos realmente torpes.Por último, el sentido del tacto es mucho más significativo de lo que normalmente suponemos. No solamente nos informa de la temperatura, la presión, el dolor, la dureza o suavidad de las cosas, etc. El sistema táctil tiene una gran influencia en nuestras emociones y sentimientos. A través del tacto experimentamos infinidad de sensaciones emocionales que impactan en nuestro estado de ánimo y determinan nuestra relación con los demás.

Síntomas que deben alertarnos


Una disfunción en la información que llega de los sentidos afectará siempre al carácter y comportamiento del niño, y por supuesto, a su rendimiento escolar. Algunos niños manifiestan desajustes en uno o varios de sus sentidos, otros los muestran en todos ellos.
El sentido más comúnmente afectado y el más importante para un buen rendimiento en el aula es el oído.Al igual que existen muchas anomalías en la visión, también existen variadas formas de oír, que pueden dificultar el desarrollo del lenguaje y la atención, además de contribuir muy directamente en el estado de ánimo. Un niño que no selecciona bien los estímulos auditivos, no podrá prestar atención a lo que dice el profesor en clase, o para hacerlo, tendrá que realizar un esfuerzo mayor que el resto de sus compañeros, esto es agotador y acaba distrayéndose al cabo de un rato. Constantemente nos llegan muchos y variados sonidos de nuestro entorno de los cuales no somos conscientes, pero estos niños no pueden "eliminarlos" para centrarse en lo que les decimos los padres o profesores. El caso es aún más grave cuando existe hiperacusia, cuando el niño oye por encima del nivel considerado normal. Entonces oirá sonidos que son inexistentes para la mayoría de nosotros que se añaden a todos los ya mencionados. Cuando la audición es muy sensible, puede llegar a ser dolorosa. Debemos prestar siempre especial atención a niños que se tapan los oídos ante los ruidos o la música. También a aquellos que parecen no escuchar, pues es posible que sufran de esta hipersensibilidad auditiva y utilicen la desconexión como un método de defensa. Por supuesto que tendremos en cuenta los niños con problemas en el lenguaje y en la atención. Y a aquellos que utilizan un tono de voz anómalo, pues es a través del oído que percibimos nuestra voz y así podemos regularla.
Cómo responde un niño ante el tacto puede darnos información sobre el estado de su integración sensorial. Algunos niños huyen del contacto físico con los demás, lo rechazan o reaccionan violentamente como si se les agrediese cuando otra persona les toca, sobre todo cuando lo hacen improvisadamente. Otros niños buscan más estimulación táctil de la que normalmente reciben, les gusta revolcarse por el suelo, luchar con fuerza y parecen no sentir dolor ante los golpes. En ocasiones buscan tranquilizarse o entretenerse tocándose insistentemente el pelo, la oreja, metiéndose algo en la boca…
Al igual que ocurre con los niños con disfunciones en la audición, su comportamiento puede parecer en ocasiones contradictorio. Niños que se quejan de pequeños ruidos se entusiasman con los petardos… niños que no parecen notar el dolor tanto como los demás, se quejan del roce de la ropa… Esto tiene una explicación: el provocarse dolor o una sensación táctil intensa hace que las pequeñas pero constantes molestias que sienten por su hipersensibilidad se vean amortiguadas por esa sensación más fuerte.
Los niños que no interpretan bien los estímulos vestibulares pueden mostrarse miedosos y torpes al correr, saltar, hacer deporte… Suelen huir de parques con columpios y toboganes, y probablemente no les guste montar en bicicleta o patinar. Otros, en cambio, no paran de correr, se suben a todas las vallas que ven y parecen no ser conscientes del peligro. Giran y saltan constantemente y les entusiasman los columpios, toboganes y atracciones de feria. Buscan continuamente una estimulación vestibular que no les llega con suficiente claridad y en la cantidad que necesitan.
En cuanto al sentido propioceptivo, cuando no informa adecuadamente nos encontramos con niños torpes y descoordinados. Niños que parecen romper todo lo que tocan, que no pueden evitar ensuciarse más que sus compañeros al comer y derraman a menudo lo que beben de un vaso. Se muestran rígidos en sus movimientos o todo lo contrario, parecen tener una tensión muscular débil. Podemos verles utilizar una fuerza exagerada para realizar un acto que no la requiere, o una fuerza insuficiente, esto se comprueba en la presión que ejercen al utilizar el lapicero al escribir o dibujar.
La visión, junto con la audición, es el sentido más importante en el rendimiento del niño dentro del aula. Problemas comunes como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc. se deben a deformaciones orgánicas en el ojo propiamente dicho. Pero las deficiencias en la información que nos llega de los ojos, aún estando éstos en condiciones físicas perfectas, depende de cómo la interpreta nuestro cerebro. Es necesario que los ojos puedan converger ambos en un mismo punto sin realizar un esfuerzo mayor al habitual, y que puedan enfocar a diferentes distancias. Para poder leer y escribir es preciso que los dos ojos se muevan adecuadamente y de forma cómoda.La respuesta ocular en los niños que tienen cualquier pequeño trastorno en su sistema nervioso, como es el caso de la integración sensorial deficiente, suele ser inadecuada. Son niños con dificultad para aprender a leer o escribir, que no les gusta hacer puzzles o dibujar… Podemos notar que son buenos alumnos salvo cuando trabajan sobre el papel o copian de la pizarra, entonces su atención es limitada y los resultados son pobres.
El gusto y el olfato son sentidos menores a los que normalmente damos poca importancia. Pero cuando estos sentidos perciben más información de lo habitual, pueden hacer que la vida del niño sea más incómoda y que éste sea etiquetado de caprichoso o maniático a la hora de comer o en lo referente a los olores. Son niños que normalmente perciben los olores antes que cualquiera que los acompaña y los reconocen, al igual que los sabores, mostrando desagrado por muchos de ellos.
A cuántos niños afectan los problemas de integración sensorial


La teoría de la Integración Sensorial puede explicar la mayoría de los problemas de aprendizaje y comportamiento, exceptuando aquellos derivados de una lesión o enfermedad neurológica. Por supuesto que hay muchos factores que pueden causar fracaso escolar y conductas problemáticas, pero según los expertos, el 70 por ciento de estos casos están relacionados con disfunciones en la integración sensorial.La conclusión es que estas disfunciones sensoriales están detrás de la mayoría de los casos de déficit de atención, dislexias, disgrafías, dificultades con las matemáticas, la conducta, el desarrollo y la descoordinación motriz, la hiperactividad, la mala inserción social, disfunciones relacionadas con el autismo o problemas con la alimentación.Según los diferentes criterios, se considera que del 5 al 20 por ciento del total de la población infantil padece algún tipo de disfunción en la integración sensorial.

Cómo ayudar a estos niños


Primero de todo, debemos tener presente que el sistema nervioso de estos pequeños no es tan estable como el de los demás. Son niños emocionalmente frágiles, para muchos de ellos el mundo que perciben no es un lugar seguro y divertido. Se muestran a menudo ansiosos y tienen poca tolerancia a la frustración. Reciben muchas llamadas de atención y castigos que van afectando su autoestima y el concepto que van creando de sí mismos. A esto hay que añadir sus pobres resultados en las tareas escolares.Cuando un niño es propenso a las rabietas y la pérdida del control, cuando es muy sensible a los ruidos o los olores, cuando se pierde por los pasillos o es miedoso y torpe, cuando no acepta los cambios en la rutina o necesita moverse constantemente… adaptemos el entorno en la medida de lo posible para que concentrarse en sus tareas y mantener el control de la situación le sea más fácil. Adaptemos nuestra actitud para con ellos, manteniendo la calma y siendo conscientes de que nuestros actos y nuestro tono de voz pueden influir en su comportamiento.Intentemos comprender al niño, intentemos imaginar cómo se siente, para así poder ayudarle y no tacharle de "tonto", "vago", "maniático", "malo", etc. El primer paso para ayudar a cualquiera de estos niños empieza por cambiar el concepto que tenemos de él y respetarle tal como es. Con calma y firmeza le haremos saber qué cosas debe cambiar de su comportamiento y deberemos comprometernos a acompañarle en esta difícil tarea. Por supuesto que nos marcaremos objetivos que sean posibles de conseguir por parte del niño. Un programa de recompensas cuando haya una mejoría en su conducta y una retirada de privilegios cuando el comportamiento sea inadecuado son estrategias beneficiosas para todos los niños.También es muy beneficioso el aprendizaje multisensorial. Es aquel que utiliza todos los sentidos, no solamente la visión y el oído. Cuantos más sentidos estén implicados en aprender algo, más fácil resultará entenderlo y recordarlo. Los niños disfrutan experimentando, viendo y tocando, saboreando y moviéndose… Teniendo en cuenta que no todos los niños utilizan de la misma forma sus sentidos, es bueno darle una oportunidad a aquellos que necesitan utilizar el movimiento o el tacto, por ejemplo, para su aprendizaje.
Existen especialistas que pueden ayudar. Básicamente se trata de hacer que madure el sistema nervioso para que integre correctamente la información sensorial. Ya que el sistema nervioso tiene dos vías: una de entrada (los sentidos) y otra de salida (nuestras respuestas), la única manera de actuar sobre él es a través de los propios sentidos estimulándolos.Los terapeutas ocupacionales expertos en Integración Sensorial proponen ejercicios que estimulan el tacto y el sentido vestibular. Éstos son dos de los sentidos que más directamente afectan a nuestro sistema nervioso. Primeramente hacen un estudio del niño para conocer cuáles son los ejercicios más adecuados en cada caso. (Consultar Terapia Ocupacional Pediátrica Isabelle Beaudry)El otro sentido que más puede afectarnos después del vestibular y el tacto, es el oído. Para estimularlo y corregir audiciones defectuosas existen varios métodos de reeducación auditiva. Uno de los más conocidos y efectivos es el del doctor Guy Berard. (Consultar Vegakids)El cerebro del niño madura de forma natural gracias a todos los estímulos que le llegan de su entorno y a cada uno de los movimientos que realiza. Por ello es importante pensar en una reeducación psicomotriz. Ésta consistirá en llevar a cabo un programa de movimientos básicos que el bebé realiza de forma innata en su desarrollo, como por ejemplo, el gateo. No existe una edad límite para la realización de estos programas, aunque los resultados y el tiempo necesario para llegar a ellos varían con la edad del niño. Cuanto más tiempo esperemos, más difícil será conseguir los mismos beneficios con el mismo esfuerzo.Es necesario que estos niños visiten a un optometrista ante la posibilidad de necesitar una reeducación ocular, ésta suele resultar sencilla con muy buenos efectos en períodos relativamente cortos de tiempo.Teniendo en cuenta que el niño es una unidad y que cada parte afecta al todo, ayudar a estos niños significa actuar desde diferentes frentes. En Barcelona está el Instituto Médico del Desarrollo Infantil, uno de los pocos sitios en nuestro país donde observan al niño en su conjunto y pueden proponernos una terapia multidisciplinar para ayudarle en todos los aspectos posibles. (Consultar Dr. Jorge Ferré ).

DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

DÉFICIT DE ATENCIÓN

Por Jordi Catalán Balaguer, miembro componente y fundador del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona.Entendemos por Déficit de Atención la incapacidad del Sistema Nervioso Central para focalizar el interés de forma mantenida en un tema concreto.Para que se pueda alcanzar un aprendizaje escolar eficaz es fundamental que la actividad cerebral esté bien organizada. La atención es capital.Los factores que pueden interferir la correcta atención son múltiples. Es fundamental analizar en cada paciente los elementos que pueden incidir para que no se ejecute correctamente esta importante función cerebral. Hay que descartar la presencia de parásitos, alteraciones metabólicas (glucosa), alteraciones funcionales visuales, auditivas, desordenes laterales... que estén interfiriendo la correcta acción cerebral.Antes de dar medicación sintomática hay que tratar los elementos (biológicos, osteopáticos, alimenticios, emocionales, educativos…) que interfieren.La atención es una actividad cerebral que se estructura a lo largo de las experiencias que el niño tiene desde las primeras etapas de su desarrollo. Es por ello que consideramos que para tratar el Déficit de Atención también se debe trabajar con el niño para que sepa centrar su interés en temas concretos, durante períodos de tiempo cada vez más largos.La acción terapéutica complementaria es fundamental. La homeopatía, las Flores del Dr. Bach, el entrenamiento funcional, la acción de los educadores... tienen que estar presentes para alcanzar una buena calidad de atención.

HIPERACTIVIDAD
Por Jordi Catalán Balaguer, miembro componente y fundador del Instituto Médico del Desarrollo Infantil de Barcelona.
La hiperactividad se puede y se debe tratar después de hacer un adecuado diagnóstico diferencial. Iniciar tratamientos médicos, actividades y juegos concretos para permitir que el niño descubra nuevas fórmulas de acción cerebral, aquellas que no se han activado con suficiente intensidad hasta ese momento.
La vida moderna (exceso de estímulos, poca actividad autogestionada por el niño…) no facilita la organización de los ritmos cerebrales. El predominio de la acción sobre la inhibición, no practicar la espera, no potenciar la escucha, la escasa contención educativa, el exceso de ritmos rápidos en la vida del niño… genera una dinámica cerebral precipitada, impulsiva y poco analítica. Predomina la acción sobre la previsión.
Un exceso de caudal energético muchas veces provoca la presencia de descargas motrices, con el objetivo de eliminar la energía sobrante. El niño se mueve más de lo que debiera, como consecuencia del desequilibrio entre la aportación energética del sistema nervioso y la necesidad real para cubrir las respuestas adaptativas.
Antes de tratar con medicación psicotrópica es conveniente aplicar otras alternativas sin efectos secundarios. En muchas ocasiones, si se hace un correcto diagnóstico y un adecuado tratamiento para resolver la causa del trastorno, no es necesario acudir a la ayuda de los fármacos.
Hay que saber en que momento se inicia la presencia de movimientos sin finalidad concreta y las causas que los genera, para actuar sobre estas y así no actuar solo en el síntoma.
Este trastorno del desarrollo distorsiona la buena dinámica en el aula. Es conveniente que el maestro/a tenga unas claras directrices educativas, adecuadas a cada caso. Las orientaciones que son acertadas para un niño, son ineficaces para otro.


domingo, 9 de marzo de 2008

MEDICAMENTOS PARA EL DÉFICIT DE ATENCIÓN SON INEFICACES A LARGO PLAZO


La investigación afirma que fármacos como Ritalin y Concerta, no funcionan mejor que una psicoterapia después de tres años de tratamiento.
Además, los científicos creen que el uso a largo plazo de estos fármacos podría atrofiar el crecimiento de los niños.
El estudio fue llevado a cabo por científicos en Estados Unidos quienes mantuvieron un registro del tratamiento de 600 niños desde la década de los años 90 en ese país.
Según los investigadores, los beneficios de estos medicamentos fueron “exagerados” en el pasado.
Según uno de los autores del estudio, el profesor William Pelham de la Universidad de Buffalo, “creo que en hemos exagerado el impacto beneficioso de los medicamentos”. “Creímos que los niños medicados durante más tiempo tendrían mejores resultados.
Pero no ocurrió así”, agrega.
“Los niños mostraron una disminución sustancial en su tasa de crecimiento, y no estaban desarrollándose igual que otros niños, tanto en términos de su altura como de su peso”. “Y también vimos que no hubo efectos beneficiosos. Ninguno”, afirma el autor.
Los médicos familiares en el Reino Unido recetaron medicinas para TDAH -como Ritalin y Concerta- a cerca de 55.000 niños el año pasado.
El estudio fue realizado por MTA (tratamiento multimodal de niños que tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y dado a conocer en el programa Panorama de la BBC. Puedes leer algo más sobre ello en BBCMundo.com.



UN TRASTORNO QUE AFECTA A L 20% DE LA POBLACIÓN: LA LATERALIDAD


Publicado en la revista MUY SALUDABLE, número 13. noviembre 2001.
Entrevista a Joëlle Guitart Baudot, terapeuta en psicomotricidad y lateralidad, titulada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris (Salpêtrière).
ES UN TRASTORNO NEUROFISIOLÓGICO QUE SE TRANSMITE HEREDITARIAMENTE Y CUYAS REPERCUSIONES ABARCAN EL CAMPO PSICOMOTOR DEL INDIVIDUO. POR EJEMPLO UNA PERSONA ZURDA DE BRAZO Y MANO, Y DIESTRA DE OJO Y PIERNA U OÍDO, PRESENTA ESTE TRASTORNO.
¿Qué es la lateralidad?
Los influjos nerviosos que proceden de uno y otro lado del cuerpo deben confluir en los lados opuesto del cerebro. Si hay un problema de lateralidad, esta circulación no se hace ordenadamente, dificultando el rendimiento intelectual y afecto a la persona. Así se produce una lentificación o un bloqueo.
¿Cómo afecta a los niños?
El rendimiento, al ser inferior al que realmente correspondería a su nivel intelectual, se traduce, en caso del niño y del adolescente, en lentitud, falta de concentración, de comprensión, mala letra y deficiencias en la lectura, el cálculo, las matemáticas, el lenguaje, etc. Ello conlleva a que presenten dificultades de integración en su mundo escolar y familiar. Muchas veces es considerado como holgazán, patoso, pasota, etc.
¿Y a los adultos?
El caso del adulto o tercera edad se traduce en bloqueos, lentitud, problemas de concentración, lenguaje y retención, agotamiento físico, mental y emocional. Esto origina dificultades relacionales en su ambiente familiar y laboral.
¿Los problemas de lateralidad le causan sufrimiento al paciente?
Efectivamente, el problema de lateralidad hace que el afectado sufra. Sufre el paciente y, no olvidemos, la familia. Debemos darnos cuenta que los puntos antes citados, si no se tratan de forma adecuada, originan ansiedad, estrés, insomnio y hasta una importante desmotivación.
¿Se puede curar?
Por supuesto, como mínimo se puede disminuir el 80% del trastorno, aunque generalmente se llega a una curación de cerca del 100%.
¿Cómo se curan?
Lo primero es realizar un diagnóstico preciso y bien delimitado. Esto lo consigo a través de una entrevista y ejecutando un test completo de lateralidad que permite localizar las áreas afectadas, medir su grado de afectación y las relaciones entre ellas. Muchas veces hay un problema de lateralidad en personas que lo ignoran, porque habitualmente se observan sólo manos y piernas sin saber que el campo de observación es más amplio. De aquí la importancia de un test completo.
Tras el test y en base a él, programo y ejecuto en mi centro unos ejercicios que estimulan la sinapsis, los recorridos neurofisiológicos que activan el lóbulo cerebral correspondiente a la lateralización debida. Es un tratamiento de ejercicios y no de fármacos. La programación no es fija: he de adecuarla según la evolución particular de cada paciente.
¿Hay recaídas?
Una vez corregido el trastorno, al ser un tratamiento neurofisiológico no se producen recaídas. El paciente encuentra un funcionamiento acorde con sus capacidades, solucionando problemas como la pérdida de un año escolar en el caso de niños y adolescentes. Y puede integrarse sin dificultades en su entorno escolar o laboral y también en el familiar. Como decían unos padres al final de un tratamiento a su hijo: "Es el mejor regalo que le hemos hecho". Y efectivamente cara a su autosuficiencia y su futuro.
Centro de terapia psicomotriz de lateralidad y de relajación de Joëlle Guitart Baudot


martes, 19 de febrero de 2008

¿Está tu niño muy ocupado?


Muchos padres suelen inscribir a sus hijos en actividades extracurriculares después de sus clases. Las orientaciones dirigidas a incrementar el gusto de los niños por los deportes, la música, las artes escénicas, la danza y hasta por la conservación del ambiente pueden tener buenos frutos. Pero, sin excesos

En realidad los menores que aprovechan las horas ejercitándose físicamente o desarrollando sus habilidades artísticas tienen la ventaja de mejorar sus destrezas sociales, resolver los conflictos, perseverar en la autodisciplina y convertirse ellos mismos en promotores culturales. Las actividades extra-académicas deben dejar espacio para que el niño duerma la siesta, se alimente y se relaje adecuadamente. La moderación parece ser la palabra clave

Es conveniente escoger aquellas actividades de interés para el menor, de acuerdo a su edad, temperamento y capacidades. Si algún ejercicio resulta muy complicado puede ser frustrante. Si el infante no se siente comprometido con su trabajo, entonces se sentirá aburrido, y si no realiza las práctica por voluntad propia, sino para satisfacer a sus padres, no se cumpliría el objetivo de diversión y aprendizaje.
Algunas sugerencias son

Para preescolares

Algunos expertos en el desarrollo de los niños dicen que los menores de seis años de edad, pertenecientes a los programas de enseñanza primaria, no requieren alguna otra estimulación o experiencias educativas fuera de su horario habitual.

Para los escolares

Los expertos sugieren no escoger más de tres actividades para ese grupo de edad. . Puede ser una labor social, una atlética y otras artística, enfocada hacia la música o las artes plásticas. Las familias más numerosos pueden elegir una actividad para cada niño

Para los pre-adolescentes

Las actividades después de la escuela pueden ser aquellas donde pueda socializar con otros jóvenes. Incluye organizar ligas deportivas, clubs de computación, clases de artes marciales, corales, bandas, grupos para estudiar idiomas, clubs de ciencias y matemáticas y talleres de teatro.

Cómo puedo saber si está muy ocupado?

Tarde o temprano, el niño comenzará a manifestar síntomas de agotamiento, dolores de cabeza y estomago, pérdida del apetito y somnolencia. Los niños podrían constiparse, he ignorar la urgencia de ir al baño por estar tan imbuidos en sus actividades.


jueves, 7 de febrero de 2008

Alergias posmodernas: prevenir es la mejor actitud


Al parecer, el confort y el desarrollo tienen su lado negativo. Por lo menos, eso es lo que parecen indicar distintas investigaciones que atribuyen a la comodidad y buen ambiente de muchas de las viviendas actuales del mundo occidental un aumento en las enfermedades alérgicas.
Las alergias son un problema de salud pública mundial. De hecho, la rinitis alérgica –que es la más frecuente- acosa a una de cada diez personas y se calcula que, sólo en los Estados Unidos, hay más de cincuenta millones de individuos con este problema.
Si bien la rinitis alérgica no es un padecimiento grave, afecta la calidad de vida de quien la padece, produciendo complicaciones como la respiración bucal, sinusitis, asma, otitis con sordera y bajo rendimiento en la vida escolar por su carácter de afección crónica.
Según los alergólogos, esta afección se incrementó en los últimos años de manera preocupante. Una de las posibles explicaciones es el grado de confort que tienen las viviendas de cierto segmento social del mundo occidental. Parece ser que los alergenos ambientales, especialmente los ácaros del polvo doméstico y los hongos atmosféricos, se multiplican más y mejor en viviendas confortables y cálidas.
Definición científica
La alergia es una reacción de disconformidad entre el organismo y algunas substancias. Esto varía de una persona a otra. Sustancias que causan alergia a un individuo pueden no tener el mismo efecto en otro. En conclusión, se trata de una hipersensibilidad de su organismo a determinadas substancias y agentes físicos.
La alergia se manifiesta de varias formas. Una de ellas es el prurito y urticaria. Son conocidos por los médicos como dermatitis de contacto. Es una alergia causada por contacto directo con la piel. Los objetos causantes más comunes son: los relojes con pulseras plásticas, metal o cuero, anteojos, botones de metal y elásticos de bombachas y corpiños. Los síntomas son: inflamación acompañada de picazón, semejante a la picadura de insecto.
Vómitos, cólicos o diarreas, pueden ser reacciones del organismo contra un tipo de alimento ingerido. Los alimentos que frecuentemente provocan este tipo de reacción son los camarones o langostinos, condimentos, mariscos y chocolates.
Los ojos irritados son síntomas de alergia a substancias encontradas en el aire. La secreción lacrimal es el síntoma que provoca una inflamación de la membrana conjuntiva. Ataques alérgicos de este tipo ocurren comúnmente ante cambios térmicos bruscos o altos niveles de polución.
Tos y falta de aire son síntomas de alergia respiratoria. Puede ser provocada por innumerables substancias, pero la más común es el polvo, donde se encuentra el ácaro. Esta causa también desencadena el asma bronquial, además de los cambios de temperatura.
Polvo, desinfectantes, insecticidas, perfumes son las causas más comunes de la alergia. Los estornudos constantes son las reacciones primarias del organismo contra esos alergenos antes que lleguen a los pulmones. Los estornudos son productores de mucus y producen rinitis alérgica.
Polución y Alergia
La rinitis, el asma o cualquier otro proceso alérgico puede ser agravado debido a la calidad del aire que respiramos. Desde el comienzo de este siglo, ya se había percibido la relación del cuadro alérgico, sin embargo las medidas efectivas de control ambiental sólo ganaron en importancia después de varios años. Si por un lado varios médicos y los propios pacientes ya están un poco más atentos a las condiciones ambientales, por otro, el proceso de urbanización e industrialización creciente contribuye a agravar el problema.
Varios estudios epidemiológicos demuestran que la incidencia de problemas alérgicos aumentó en las últimas dos o tres décadas y está comprobado que este aumento es consecuencia del constante incremento de la polución del aire. El aumento de la contaminación del aire, principalmente en los grandes centros urbanos y regiones altamente industrializadas contribuyó al aumento de las enfermedades respiratorias.
Con un mayor deterioro del medio ambiente y la exposición de personas en áreas altamente industrializadas, podemos notar la aparición de algunas enfermedades ocupacionales como consecuencia de la exposición directa a agentes polutos. Estos grupos son expuestos a un gran número de contaminantes ambientales de manera aguda o crónica. Las personas respiran de 10 a 15 mil litros de aire por día; cada litro contiene varios millones de partículas en suspensión, bien como compuestos orgánicos y volátiles.
Para entender mejor los efectos de la polución en las enfermedades respiratorias es preciso entender la función de la nariz en el filtrado y acondicionamiento del aire. El aire atraviesa las vías aéreas siendo purificado de sus contaminantes y acondicionado, es decir humedecido, calentado y también filtrado para llegar a los alvéolos pulmonares de modo más puro favoreciendo los intercambios gaseosos. Cuando se encuentra en la cavidad nasal, el aire es comprimido en pasajes aéreos estrechos de 2 mm.
Estos pasajes estrechos no sólo facilitan los intercambios de calor y substancias, sino que además proporcionan el contacto de los agentes contaminantes con la mucosa y los órganos linfáticos locales.
En la niñez y en la tercera edad
Las alergias constituyen un serio problema pediátrico al que se le busca una explicación hereditaria, ya que se transmite de padres a hijos dentro de las familias durante generaciones.
Pero si bien la mayoría de las enfermedades alérgicas aparecen en la infancia, no son pocos los pacientes de la tercera edad con este tipo de afecciones; más en la actualidad, cuando la longevidad aumento.
Una de los más comunes trastornos alérgicos en esa etapa de la vida son las dermatitis de contacto, producidas principalmente por la exposición prolongada de la piel a potenciales alergenos y porque la piel del anciano presenta alteraciones en la absorción percutánea de diversos alergenos, que puede darse en casos como el uso de tinturas para el pelo, por ejemplo.
Como en toda enfermedad crónica -como lo son las alergias- cumplir con el tratamiento es esencial para lograr el éxito del mismo. El disponer de fármacos que no interfieren en la calidad de vida del paciente que lo recibe es un factor fundamental para que éste cumpla con la terapia indicada.
Los antialérgicos mas modernos, que tienen la ventaja de poder ser utilizados por las personas que sufren de alergia sin que estos alteren sus actividades diarias representan un avance en este sentido.
Hasta la actualidad, los antialérgicos se caracterizaban por tener como uno de sus principales efectos secundarios la somnolencia. Esto los hacía inapropiados para la actividad laboral, específicamente en trabajos vinculados a los automóviles, aviones o la actividad intelectual como la escolaridad.
Copyright Bibliomed

Abuso psicológico: las víctimas más pequeñas


"Hasta que se divorciaron, los padres de Nadia tenían la costumbre de poner a sus hijos unos contra otros utilizando para ello una violencia subterránea. La madre, mejor que nadie, utilizaba frases malintencionadas e insinuaciones. Con sus ataques indirectos dejaba huellas venenosas en la memoria de sus hijos".
La historia de Nadia es uno de los casos con que la especialista francesa en victimología, Marie-France Hirigoyen, ilustra en su libro El acoso moral (Editorial Paidós) a la violencia psicológica que algunos padres ejercen sobre sus hijos.
Para esta prestigiosa especialista, "los pequeños actos perversos son tan cotidianos que parecen normales. Empiezan con una sencilla falta de respeto, con una mentira o con una manipulación. Luego, si el grupo social no reacciona, estos actos se transforman progresivamente en verdaderas conductas perversas que tienen graves consecuencias para la salud psicológica de las víctimas. Una vez instaurada en la familia, la violencia constituye un engranaje infernal difícil de frenar, pues tiende a transmitirse de generación en generación. Nos situamos aquí en el registro del maltrato psicológico, que elude a menudo la vigilancia del círculo de allegados y que causa cada vez más estragos".
La Convención Internacional de los Derechos de los Niños caracteriza el maltrato psicológico infantil de la siguiente forma:
Violencia verbal.
Comportamientos sádicos y despreciativos.
Repulsa afectiva.
Exigencias excesivas y desproporcionadas en relación a la edad del niño.
Consignas educativas contradictorias o imposibles.
El maltrato psicológico puede adoptar muy diversas formas. A veces es disfrazado de educación. Según la psicóloga Alice Miller, "muchas veces la educación tradicional tiene el objetivo de quebrantar la voluntad del niño a fin de convertirlo en un ser dócil y obediente" (Por tu propio bien, Editorial Tusquets). "En estos casos, los niños se vuelven incapaces de reaccionar porque la fuerza y la autoridad aplastante de los adultos los silencian y pueden incluso hacerles perder conciencia", escribe su colega, S. Ferenczi (Confusión de langue entre les adultes et l´enfants, Psychanalyse).
La violencia indirecta
Según Hirigoyen, "Esta violencia puede ser indirecta y afectar a los niños sólo de rebote o por salpicadura, o bien puede apuntar directamente a un niño al que se intenta eliminar". En el caso de la violencia indirecta, ésta suele ser el resultado de un conflicto de pareja que termina afectando a los niños. "Estos son víctimas porque están ahí y porque se niegan a distanciarse del progenitor agredido -explica Hirigoyen-. Reciben una agresión en tanto que hijos de la víctima. Como testigos de un conflicto reciben toda la maldad que éste conlleva". Como si esto no fuera poco, en muchos casos el cónyuge agredido que no consigue volcar su agresividad contra el agresor lo hace sobre los niños. Esto es posible porque los niños siempre excusan a quienes aman, su tolerancia no tiene límites, afirma Hirigoyen. Frente al vituperio permanente de uno de los progenitores contra el otro, los niños no tienen otra salida que la de aislarse, con lo que pierden cualquier posibilidad de individuación o de pensamiento propio. Este sufrimiento que asimilan los niños los acompañará y será exteriorizado más adelante en otros ámbitos, ante otras personas.
La violencia directa
A diferencia de la violencia indirecta, cuando el maltrato psicológico se sustenta en la violencia directa es una señal de repulsa consciente o inconsciente hacia el niño por parte de alguno de sus padres. "El padre o la madre se justifica explicando que actúa por el bien del niño, con un propósito educativo pero, en realidad, ese niño le molesta y necesita destruirlo interiormente para protegerse. Sólo la víctima puede percibirlo, pero la destrucción es real. El niño se siente desgraciado, pero no tiene nada objetivo de que quejarse. Si se queja, se queja de gestos o de palabras vulgares", explica Hirigoyen.
Para su colega Bernard Lempert, "el desamor es un sistema de destrucción que, en ciertas familias, azota a un niño y quisiera verlo morir; no se trata de una simple ausencia de amor, es una violencia constante que el niño no solamente padece, sino que también interioriza. La víctima termina por tomar el relevo de la violencia que se ejerce sobre ella mediante comportamientos autodestructivos" (Desamor, Seuil).
"Los niños que son víctimas de agresiones perversas son portadores de un núcleo psíquico muerto -sostiene Hirigoyen-. Todo lo que no metabolizan durante su infancia se reproduce en la edad adulta a través de acciones que se perpetúan".
Actuar en consecuencia
¿Qué se puede hacer para revertir una situación de violencia psicológica que recae sobre un niño? Para Hirigoyen, es el cónyuge que es agredido o que observa la agresión contra su hijo quien debe tomar cartas en el asunto.
Debe identificar el proceso perverso, que consiste en hacerla cargar (a ella o al niño) con toda la responsabilidad del conflicto conyugal o familiar. A continuación debe analizar el problema fríamente, dejando de lado la cuestión de la culpabilidad. Para ello, debe abandonar su idea de tolerancia absoluta y reconocer que quien ama, o a quien ha amado, presenta un trastorno de la personalidad que puede resultar peligroso. Las madres (o padres) deben aprender a reconocer a las personas que son, directa o indirectamente, perniciosas para sus hijos".Y actuar en consecuencia. "A veces las crisis sólo se pueden resolver con la intervención de la justicia", subraya.
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lunes, 28 de enero de 2008

¿Qué debo hacer si mi hijo se resiste a que le aplique algún producto?

Es natural que los chicos jueguen y corran por espacios verdes, así como también trepen árboles y por lo tanto se expongan al contacto con estos insectos, aún cuando se les haya aplicado algún tipo de repelente. No obstante, sabemos que los chicos se resisten a todo tipo de aplicación de productos, lo que dificulta la reaplicación para asegurarnos que el efecto dure lo suficiente. Esta dificultad de proteger a los chicos desaparece cuando tienen alguna lesión o dolor, y es ahí cuando acuden a su madre o referente adulto para que les sane dicha lesión. Este es un momento de angustia en el niño y por lo tanto una necesidad imperiosa para brindarles alivio y tranquilidad, es en este momento donde se le tiene que aplicar algún producto para detener el ardor y la picazón.

viernes, 25 de enero de 2008

Calcula aqui la altura que tendra tu hijo al ser adulto

Queremos compartir contigo esta herramienta que encontramos y nos parecio muy util y seria:



Sabes manejar tu cepillo dental ?

Corregir y reafirmar

De un buen cepillado depende no sólo la salud de los dientes y las encías sino de todo el organismo, ya que la boca es su puerta de entrada. Aún cuando tengamos el excelente hábito de cepillar regularmente nuestros dientes puede que no estemos obteniendo todo el beneficio que esta práctica reporta, ya que no todos hemos aprendido a hacerlo de manera adecuada, ni cómo manejar, limpiar y guardar el cepillo dental.


Casi siempre escuchamos hablar de la necesidad de enseñar a los niños el hábito de practicar la higiene de su boca, pero: ¿conocen la manera correcta de hacerlo los adultos a cargo de su educación? Para repasar y corregir esta práctica de higiene básica hemos recurrido a los expertos de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de los EUA.


El cepillado dental con pastas que contengan flúor es un método simple, ampliamente recomendado y practicado para el cuidado de nuestros dientes. Cuando se realiza en forma habitual y apropiada, el cepillado dental puede reducir la cantidad de placa que contiene a la bacteria asociada con la enfermedad gingival y la caries dental, como así también proveer los beneficios del flúor en la prevención de las caries.

Higiene ante todo










Los CDC no tienen conocimiento hasta hoy de ningún efecto adverso para la salud que esté directamente relacionado al uso del cepillo dental, aunque las personas con desórdenes sanguíneos (hemorragias) y quienes tienen un sistema inmunológico inadecuado pueden sufrir lesiones a causa del cepillado dental y necesitan buscar métodos alternativos de higiene oral.


La boca es el hogar de millones de gérmenes. Al remover la placa y la suciedad de los dientes, el cepillo se contamina con bacterias, sangre, saliva, detritos bucales y pasta dental. Una simple pero indispensable recomendación es enjuagar el propio cepillo con agua corriente después de cada cepillado. Algunas investigaciones especiales han sugerido que, aun después de un profundo enjuague, los cepillos dentales pueden permanecer contaminados con organismos potencialmente patogénicos. En respuesta a esto, se han desarrollado diversos medios de limpieza, desinfección o esterilización de los cepillos dentales en uso. Sin embargo, a la fecha, no se ha publicado ninguna investigación que registre algún caso en el que el cepillado con cepillos dentales contaminados haya provocado en el usuario la recontaminación de su boca, infecciones bucales u otros efectos adversos para su salud.

Cuidado del cepillo dental

• No es recomendable compartir los cepillos dentales. El intercambio de fluidos corporales que esto promovería, aumenta el riesgo de contraer infecciones para quienes los compartan. Esta es una consideración particularmente importante para las personas con sistemas inmunes comprometidos o con enfermedades infecciosas.


• Después del cepillado, enjuague su cepillo dental cuidadosamente con agua corriente para remover la pasta dental y los detritos, déjelo secar al aire libre, y guárdelo en posición vertical con las cerdas hacia arriba. Si varios cepillos comparten el mismo cepillero, no permita que haya contacto entre ellos.


• No es necesario remojar los cepillos dentales en soluciones desinfectantes o enjuagues bucales. En realidad, esta práctica puede provocar la contaminación entre cepillos si la solución se utiliza durante un periodo largo o si varios usuarios la comparten. Tampoco es necesario utilizar lavavajillas, dispositivos de microondas o rayos ultravioleta para desinfectarlos. Estas medidas pueden dañarlos.


• No mantenga los cepillos cubiertos ni los guarde en recipientes cerrados. Un ambiente húmedo es más propicio para el crecimiento bacteriano que el aire libre.


• Reemplace su cepillo dental cada 3/4 meses, o antes si las puntas de las cerdas aparecen gastadas o dobladas. Esta recomendación está basada en la vida útil del cepillo dental y su posterior pérdida de efectividad mecánica, no por su contaminación bacteriana.

Aprender en la escuela

Los primeros responsables de enseñar estas cosas a los niños son sus padres o encargados. También es tema de enseñanza de los establecimientos educativos, desde muy temprana edad. El cepillado dental en ámbitos grupales debe supervisarse para asegurar que los cepillos no se compartan y que sean utilizados apropiadamente. En estos ambientes, la probabilidad de que el cepillo se contamine es muy alta, sea esto porque los niños juegan con ellos o porque los cepillos dentales son guardados en forma inapropiada. Además, existe una pequeña posibilidad de que los cepillos puedan contaminarse con sangre durante el cepillado. Aunque el riesgo de transmisión de enfermedades a través de los cepillos dentales es mínimo, es una causa potencial a considerar. Hay que asegurar que cada niño tenga su propio cepillo dental con su identificación. No permitir que los niños compartan ni pidan prestados los cepillos dentales.


Para prevenir la contaminación a través del tubo de la pasta dental, asegurar que se elimine un trocito de pasta sobre un papel encerado siempre antes de aplicarla sobre el cepillo dental. Recordar:
• Después de que los niños finalizan el cepillado, asegurarse de que enjuaguen y guarden sus cepillos dentales como se ha recomendado.
• Suministrar a los niños vasos descartables para enjuagarse después del cepillado. No permitirles que compartan sus vasos y asegurar que los descarten apropiadamente después de un solo uso.


Este artículo reproduce información de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de los EUA.

jueves, 17 de enero de 2008

Cómo prevenir los accidentes infantiles

Las estadísticas demuestran que los accidentes son una importante causa de morbimortalidad entre los niños. Por eso, las asociaciones de médicos pediatras llegaron a distintos consensos y recomiendan una serie de medidas fáciles de implementar y que permiten reducir el peligro.
Los accidentes no sólo representan un riesgo muy importante para los niños de todas las edades, sino que además son extremadamente frecuentes. En la Argentina, según las estadísticas de la Sociedad Argentina de Pediatría, los accidentes son una causa de muerte e invalidez infantil más importante que todas las infecciones y las enfermedades congénitas juntas, constituyéndose incluso en la primera causa de muerte pediátrica en el país.
Traumatismos, heridas, intoxicaciones, quemaduras son algunos de los accidentes más frecuentes que afectan a los chicos, a los que hay que sumar las electrocuciones y los ahogamientos.
Un dato importante y seguramente sorprendente es que gran número de accidentes ocurre dentro del propio hogar. Así, una guardia de pediatría atiende aproximadamente 25.000 pacientes pediátricos por año, de los cuales entre 1500 y 1600 corresponden a accidentes que ocurren dentro del mismo hogar.
Esto se ve confirmado por las estadísticas de la Sociedad Argentina de Pediatría, que revelan que el 70% de los accidentes protagonizados por los niños ocurren justamente a pocos metros de la presencia de los padres o cuidadores. Para evitarlos es importante tomar en cuenta que con cada etapa del crecimiento del niño suelen asociarse determinado tipo de accidentes.


Los primeros cuatro años de vida
Los estudios de la Sociedad Argentina de Pediatría indican que durante el primer año de vida los accidentes infantiles más frecuentes son las caídas y las quemaduras. En esta etapa, algunos consejos de esta agrupación de médicos pediatras son:
A la hora de cambiar al bebé, es importante tener todos los elementos a mano para evitar darle la espalda al niño mientras se los busca.
No dejar al niño en sillas hamacas sobre superficies elevadas.
No dejar objetos cortantes y punzantes al alcance de los pequeños.
Evitar el uso de los andadores, pues suelen provocar caídas.
No dejar al niño sólo durante el baño.
No manipular líquidos calientes mientras se alza a un niño.
Ya en el segundo año de vida, los accidentes infantiles suelen ocurrir como resultado del interés que le despiertan al niño los distintos objetos que ve a su alrededor. En esta etapa, los consejos de la Sociedad Argentina de Pediatría son otros:
Rodear con vallas de seguridad tanto las piletas como los estanques de agua.
Tapar pozos y corregir desniveles.
En el auto, el niño debe viajar en la parte trasera, en su silla.
Poner fuera del alcance del niño objetos pequeños, como monedas o botones, por ejemplo.
En la cocina, utilizar las hornallas posteriores para cocinar, y no dejar las asas de los utensilios de cocina al alcance del niño.
Dejar también fuera del alcance del niño los medicamentos, artículos de limpieza, venenos, fósforos, etc.
Observar el estado de las instalaciones eléctricas, cubrir los tomacorrientes e instalar disyuntores.
Tanto en el tercer como en el cuarto año de vida del niño los accidentes más comunes con las caídas, las intoxicaciones, las mordeduras y los ahogamientos, señalan las estadísticas de la Sociedad Argentina de Pediatría. Es por eso que la entidad aconseja:
No dejar a los niños a cuidado de sus hermanos mayores.
No dejar a los pequeños solos.
Controlar las subidas a lugares elevados para evitar caídas.
Desalentar las conductas de automedicación.
No guardar sustancias tóxicas en envases de uso corriente.
Enseñar a los niños la natación lo más temprano posible.
Prevenir mordeduras de animales, al no dejar a solos a los niños con los perros y evitar el contacto con animales desconocidos.
Casi todas estas medidas (a excepción de aquellas que obviamente pierden vigencia, como las relacionadas con los andadores o con el cambio de ropa) deben perpetuarse en las siguientes etapas de la vida de los pequeños.


Cuidados en la pileta
En verano, las piletas constituyen un lugar en donde los accidentes infantiles son muy frecuentes, y es por eso que merecen un capítulo aparte.
La primera y principal medida de prevención es que los chicos estén siempre vigilados por adultos y que, aunque sepan nadar, nunca lo hagan solos, pues pueden golpearse o sufrir un calambre.
Otros consejos útiles para que los padres tomen en cuenta si sus hijos están en una pileta son:
No dejar que los chicos corran cerca de ellas, para evitar que se caigan en el piso y se lastimen, o que caigan dentro de la pileta y corran peligro de ahogarse si no saben nadar.
Advertirles a los niños de que no se tiren de cabeza en las zonas bajas de la pileta, pues son muy frecuentes los casos de traumatismo de cráneo.
No confiar en los flotadores ni en los juguetes inflables, ya que pueden darse vuelta o desinflarse en el momento menos pensado. Además, aquellos en que se colocan en los brazos de los chicos son muy poco seguros, pues si los pequeños levantan los brazos, se hunden.
Cercar las piletas para evitar el acceso sin control de los niños.
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Creciendo con el Déficit Atencional (ADD)


*Lic. en Psicopedagogía Sarah Rofman

*Lic. en Psicopedagogía Marta Valín Arias

*Lic. en Psicopedagogía Beatriz Elpiner


Estos son algunos testimonios usuales de madres de personas con Déficit Atencional:“Todas las madres tenían genialidades para contar de su hijo, yo sólo decía que era muy buenito”. “Tenía miedo que fuera débil mental y no me tentaba estimularlo, como a los otros hijos”.“Mi hijo hace tantas travesuras que cuando me cita la maestra me imagino lo peor”...


El ADD puede ser considerado una patología cuando está comprometido el funcionamiento neurológico o puede ser también, una manifestación de otros conflictos, que se muestran en un tipo de personalidad, una forma de actuar. Sea cual fuere el origen del ADD, las personas que lo padecen, tienen una manera no convencional de actuar y pensar que muchas veces no concuerda con lo generalmente aceptado por las normas laborales, académicas y sociales




La Asociación Americana de Psiquiatría exige para diagnosticar el ADD que los síntomas que se han acordado, deben aparecer antes de los 7 años, pero levantando una anamnesis detallada de la historia de vida del chico, estos se remontan hasta el nacimiento del mismo.
Cuando son bebés suelen presentar dificultades de sueño, de alimentación y de llanto inmotivado. En las entrevistas con los padres éstos se quejan, que desde el comienzo, el niño dormía poco, con sueño entrecortado, que lloraba insistentemente, razón por la cual ellos perdían la paciencia, estaban agotados debido a que tenían que ir a trabajar sin dormir lo suficiente.
En cuanto a la alimentación, los padres relatan dificultades en el paso del pecho materno al biberón, porque no aceptaban el cambio. También refieren otros inconvenientes como la extensión del uso del biberón hasta los 5 años por el mismo motivo, estableciendo hábitos difíciles de remover. Se crea un círculo vicioso ya que los chicos perciben la ansiedad de los padres y no pueden ser contenidos, instalando un modelo vincular que permanecerá en el tiempo.
Los testimonios sobre los primeros pasos también tienen datos significativos, como pueden ser: “era muy arriesgado, se trepaba a los muebles y escaleras, tenía accidentes de diferente importancia como cortes en la barbilla o en la cabeza, fracturas, dedos apretados, quemaduras...”, etc., generalmente accidentes ocasionados por la no contención de la impulsividad.
Otro detalle que se destaca en las historias que traen los adultos es que vivieron al niño como “un pequeño dictador”, que por sus caprichos y berrinches tenía sometidos a su voluntad a los adultos que lo rodeaban.
En este mismo período, entre los 2 y 4 ó 5 años es relevante en las entrevistas la característica de no quedarse jugando un tiempo como lo hacen otros niños de su edad, o mirando televisión. Los padres lo describen como “el movimiento continuo” o “un torbellino”.
A partir de los 5 años, por lo general, “aprenden a pensar antes de actuar” y se sosiegan un poco, pero de igual modo siguen siendo más distraídos, más inquietos, más peleadores, más caprichosos, etc. que los parámetros para esa edad.
Muchas veces los padres no se han dado cuenta de esta dificultad, y lo describen como “un chico inquieto, muy juguetón” sin considerar el nivel de consciencia que en esa edad debe tener y se lo sigue tratando como a un bebé.
Estos comportamientos son relatados cuando los niños son hiperquinéticos, pero es muy diferente cuando el chico adolece del ADD sin hiperactividad. Ante estas situaciones lo más destacado es:
La tranquilidad del bebé.
Que había que despertarlo para comer.
Que estaba largos períodos de tiempo jugando con un chiche sin exigir atención.
Que los otros niños, aún pequeños, le quitaban las cosas o lo empujaban sin reacción evidente, etc.
Este tipo de niños con ADD desde los 2 ó 3 años demoran mucho en dar respuestas, lo que en algún momento hace pensar en la capacidad auditiva. Las maestras del jardín de infantes o preescolar reportan que:
No respondía a las consignas.
Que se aislaba del grupo.
Que trabajaba pero terminaba mucho después que la generalidad de los alumnos.
No participaba de los juegos colectivos.
Parecía aburrirse en la clase.
El ingreso a la escuela primaria cambia el nivel de exigencia y las dificultades del ADD se hacen evidentes. Por eso es que insistimos en que el docente y la escuela son los detectores privilegiados de esta problemática.
Los relatos de los chicos en tratamiento cuentan de las enormes dificultades por las que han pasado cuando iban a la escuela, entre las numerosas anécdotas hemos extraídos estas expresiones:
Nada parece salirles bien, pero nadie les dice como hacerlo.
Dudan de su capacidad.
No entienden por qué el tiempo no les alcanza.
Cuando ya terminan un trabajo con mucho esfuerzo se les mancha o arruina.
Se olvidan de llevar la tarea a la escuela, si es que la hicieron.
La maestra no les cree las explicaciones ante las faltas.
Todo les sale mal y sienten que nadie los quiere.
Sienten que se ensañan con ellos.
Sienten que no vale la pena el esfuerzo porque es improductivo y no consiguen nada.
Las maestras, los directivos y los padres no les creen que ellos hacen un esfuerzo para portarse mejor o para rendir más eficientemente, ellos tratan, prometen y no les sale. Entonces se abandonan al desinterés y a la falta de voluntad de mejorar. Terminan odiando aquello, llámese disciplina, cálculo, dictado, lectura, etc. que les ocasiona dificultades, que lo muestra como es. Entonces busca otros caminos de éxito. En el grupo puede hacer de payaso o de líder de la pandilla, buen deportista, bonita si es niña, en fin, trata de mostrar algo para hacerse notar, pero no siempre tiene la aceptación esperada y le queda el camino de la queja reiterada contra todo o de la trasgresión (drogas, anorexia, delincuencia), etc.
La falta de aprovechamiento de la escolaridad es una de las conductas más generalizadas. También puede darse un muy buen rendimiento en los primeros grados, con serios problemas de disciplina, pero este éxito se opaca cuando debe organizarse y dedicar tiempo para tener un rendimiento adecuado.
En la adolescencia recrudece la problemática del ADD a pesar de que algunos enfoques sostienen que hay que esperar la madurez para superar el problema. Nuestra experiencia nos muestra que son excepcionales los casos en que el ADD se supera con el paso del tiempo, por lo que hemos visto, la situación se agrava.
Los límites paternos, en esta etapa, se aflojan, las ofertas de actividades extra escolares y familiares se intensifican y los comportamientos hasta este momento tolerados se tornan insoportables, desmedidos y los adultos responsables de ellos se encuentran sin estrategias suficientes para actuar.
La escuela se vuelve un suplicio para todos, o porque no pueden, o no entienden, o porque no cumplen, o porque tienen serios problemas disciplinarios.
En la actividad social se mueven “como si tuvieran pilas recién cargadas”, no paran en todo el día, no están haciendo lo que uno espera que hagan, o por el contrario, están recluidos en la casa sin establecer contacto con los que los rodean. Se podrá decir que todos los adolescentes tienen conductas parecidas, es cierto, pero en los jóvenes con ADD esto es mucho más destacado.
Si la persona con ADD no ha estado en tratamiento, cuando llega a la adolescencia tardía y a la adultez, presenta dificultades para conseguir y mantenerse en un empleo, para tener una pareja estable, para mostrar conductas equilibradas, para cumplir con los compromisos contraídos, para no perder las herramientas de trabajo, para mantener un orden en sus pertenencias. Características tales como ser muy irascible, hablar sin control, timidez excesiva, suelen ser síntomas del ADD en la adultez.
Una de las formas que adquiere el ADD es el de oposicionista - desafiante, que hace tan difícil la convivencia. Los padres suelen describir esta conducta como “no sé de que se trata pero me opongo”, bastante común en la adolescencia, pero muy acentuada cuando se presenta acompañando al ADD.
* Miembros de F.A.D.I.P. (Fundación para la Asistencia, Docencia e Investigación Psicopedagógica) Buenos Aires- Argentina. E-mail:mailto:fadip@tutopia.com


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Contra el SIDA en niños, un paso hacia adelante

Desde que hizo su aparición en 1981, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, SIDA, no dejó de sumar casos, a la vez que incorporó nuevos tratamientos que mejoran la calidad de vida de los enfermos.
Los números son elocuentes. De acuerdo con estadísticas de UNAIDS o ONUSIDA se estima que el número mundial de enfermos de HIV asciende a 33.2 millones de hombres; 13.8 millones de mujeres y 1.2 millones de niños.
En Argentina, los afectados locales ascendían hasta hace poco a 16.259 enfermos, de ellos 1186 eran casos pediátricos, es decir menores de 13 años, según los últimos datos suministrados por el Programa de Nacional de Lucha contra los Retrovirus del Humano y SIDA.
En el Hospital Nacional de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garraham se realizó un seguimiento pormenorizado de la situación de los niños. Allí, más precisamente en el departamento de Neurología fueron atendidos entre enero de 1990 hasta el mismo mes de 1999, 856 chicos con HIV positivo.
Los resultados de esta investigación fueron presentados en un trabajo titulado "Parálisis Cerebral en niños con SIDA trasmitido verticalmente a través de la madre" en los congresos de EPOS (European Pediatric Orthopaedic) en Milán, Italia; y en el encuentro organizado por Pediatric Orthopaedic Society of North America (POSNA), que tuvo lugar en Vancouver, Canadá.
Los nuevos tratamientos antirretrovirales cambian la historia natural de esta severa enfermedad que deja como secuela retardo mental, manifestaciones espásticas y eventualmente conduce a la muerte, indica el estudio.
Caso por caso.
De los 856 casos con HIV positivo que fueron registrados a lo largo de casi una década, 262 recibieron la combinación antirretroviral recomendada por Control Disease-Center, más conocida por su sigla CDC.
“En estos pacientes el hecho de ser bien tratado, bien diagnosticado y bien medicado, permite disminuir las secuelas motoras que puedan llegar a tener”, precisan.
La diferencia que se registra entre el chico bajo tratamiento y aquel que no lo está es notable: El niño que no es medicado muere de lesiones cerebrales graves. En tanto, que el pequeño tratado logra una vive con mayor calidad funcional.
La investigación registró que de los niños enfermos que recibían la medicación, un total de 201 (el 76 por ciento) desarrollaron consecuencias neurológicas causadas por el SIDA. De ellos 16 mostraban paraplejía espástica, un trastorno que dificulta la marcha, y siete casos fueron intervenidos quirúrgicamente.
¿Los resultados tras la operación? No hubo complicaciones derivadas de la cirugía, reveló el estudio. Estos niños adquirieron independencia en su marcha con ortesis y bastones.
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Diagnóstico y Observación Del Déficit Atencional (ADD)

Diagnóstico
El Déficit Atencional (ADD) no es de fácil diagnóstico, se requiere de un abordaje multidisciplinario, donde se tengan en cuenta las conductas que el individuo muestra en los diferentes ámbitos en los que se desempeña. Esto se logra con entrevistas personales, informes familiares, docentes, del ámbito laboral o de los líderes sociales que están en contacto con él. Se deben también analizar los antecedentes evolutivos, los exámenes físico, psíquico, psicopedagógico y neurológico, realizados por el especialista de cada área.
De acuerdo a estas observaciones hechas al probable sujeto con ADD, el profesional a cargo del caso, determinará las estrategias de acción y el tratamiento pertinente.
Es importante destacar que lo ideal es que un sólo profesional coordine las tareas de los otros profesionales, de la escuela y de la familia.


Observación e informes
Los ámbitos en que se mueve el niño o adulto con sospecha de padecer ADD, son muy buenos informantes respecto de la forma de actuar de estas personas.
Habría que tener en cuenta que las conductas a observar deben aparecer reiteradamente, durante bastante tiempo y no en forma aislada y casual. En general se habla de 6 meses como mínimo, porque problemas de distracción tenemos todos, relacionadas con situaciones emocionales, preocupaciones, cansancio, etc., que no se deben confundir con ADD.
También es interesante observar, en que momentos aparece la distractibilidad, que ocurre con el grupo familiar, en el ámbito laboral, en el aula, en la institución, etc.


Observación desde la familia
Los datos necesarios para conocer el comportamiento del sujeto dentro del grupo familiar estarán a cargo del profesional coordinador.
Algunos profesionales tienen una guía ya confeccionada con las preguntas que consideran más importantes y las envían para que los padres las contesten y la devuelvan al profesional que la entregó. Nosotros pensamos que recabar de esta manera los datos limita al profesional en la apreciación de las respuestas, porque en un listado escrito se pierden los gestos, las emociones, las miradas y no existe la posibilidad de re-pregunta o la profundización de algo que aparecería como significativo, por lo cual nosotros proponemos la entrevista personal.
La guía debe tener una historia familiar y de desarrollo madurativo. Para investigar la presencia del ADD se sugieren las siguientes preguntas:
Descripción del grupo y sus relaciones
Participación en las tareas escolares: ¿quién, cómo, dónde. etc. ?
A quién se le pide permiso. ¿Por qué ?
¿Quién ayuda a organizar las actividades ?
¿Cuándo se lo ve bien en casa ?
¿Cuándo se lo ve mal en casa ?
¿Cómo reacciona la familia ante los fracasos ?
¿Cómo controlan los horarios ?
¿Cómo se maneja con el dinero ?
¿Con quién comparte el cuarto ?
¿Qué tareas de casa comparte ?
¿Qué le gusta hacer en la casa ?
¿Qué no le gusta hacer en casa ?
¿Cómo está su cuarto ?
¿Cómo está su placard ?
¿Cómo está su ropa ?
¿Cómo están sus juegos ?
¿Le cuesta tomar decisiones ?
¿A quién le pide ayuda ?
¿Cómo se enteran de la actividad escolar ?
¿Conoce sus horarios ?
¿Conoce a sus compañeros y docentes ?
¿Tiene los teléfonos de sus compañeros ?
¿Tiene amigos?
¿La familia los conoce?
¿Qué le gusta de la escuela?
¿Qué no le gusta de la escuela?
¿Se levanta bien para ir a la escuela?


Observación desde la escuela y el aula
A pesar de preferir la entrevista personal, ésta no siempre es posible, por cual para hacer la observación desde la escuela, sería interesante tener algunas planillas preparadas. Los docentes de esta forma, no tendrían gran recargo de tarea, se les facilitarían los datos a observar y se unificaría el criterio de información cuando el chico tiene muchos docentes.
A continuación damos ejemplos de las observaciones que deberían figurar.
¿Sale sin permiso ?
¿Molesta a sus compañeros ?
¿Es muy charlatán ?
¿Pierde cosas ?
¿No termina de copiar sus tareas ?
¿Tiene dificultad en organizar sus pertenencias ?
¿Tiene dificultad en planificar las actividades ?
¿Tiene dificultad en el manejo del tiempo ?
¿Pierde la calma ?
¿Discute con pares y adultos ?
¿Se aísla ?
¿Se disculpa excesivamente ?
¿No puede medir la gravedad de sus actos ?
¿No presta atención a las reglas sociales ?
¿Reacciona rudamente ante hechos menores ?
¿Es pasivo y sumiso ?
¿Está alejado del resto ?
¿Dificultades al escribir ?
¿Dificultades al escuchar ?
¿Tiene dificultades específicas en lenguaje y /o matemáticas ?
También se deben observar las dificultades académicas con la mayor precisión posible.
Las particularidades de la conducta de las personas con ADD, en general, aparecen en todos los ámbitos. Pero cuando esto no sucede en determinado contexto, vale la pena tener en cuenta en que lugares, momentos o tipos de tarea acontece, para utilizarlo como apoyo durante el tratamiento.
La particularidad que tiene la presentación del síntoma en lugares o momentos determinados aclarará cuales son las condiciones contextuales que provocan la aparición de la conducta disarmónica.


Autoestima
En el diagnóstico es importante evaluar el nivel de autoestima porque nos va dar datos sobre compromiso emocional del cuadro.
En general la autoestima no es observable por sí misma, pero hay conductas que muestran como está funcionando. Si la persona tiene la suya alta mostrará formas de actuar seguras, sin temor a equivocarse, sin dar excusas, sin mentir y sin retraerse. En cambio si su auto-evaluación es deficiente, su comportamiento se teñirá con el enojo propio de no ser como se espera, tal vez agresivamente, tal vez con depresión o con inseguridad manifiesta, encubierta en la timidez.
Los sujetos con ADD que tienen baja autoestima muestran como consecuencia de esto algunas de las siguientes conductas :
Retraimiento
Desafío
Enojo sin causa aparente
Imposibilidad de relacionarse
Dejar de hacer cosas
Decir no puedo
No tener cuidado físico
Ser líder negativo < * Miembros de F.A.D.I.P. (Fundación para la Asistencia, Docencia e Investigación Psicopedagógica) Buenos Aires- Argentina. E-mail:mailto:fadip@tutopia.com


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martes, 18 de diciembre de 2007

Tiene cura el autismo ?

Cuando un padre sospecha que su hijo puede padecer de autismo, porque ve que no se comunica bien con el entorno, porque no responde cuando se le habla, o no sonríe como los otros bebés, generalmente inicia una odisea en busca de un diagnóstico, al que no siempre se llega con facilidad. De hecho, no hay exámenes físicos que permitan saber si un niño padece de autismo. El médico comienza a averiguar acerca de la historia del desarrollo del niño, y realiza el diagnóstico sobre la base de las observaciones de su conducta, y de los resultados de exámenes que permitan evaluar sus habilidades lingüísticas, la coordinación motora, la audición y la visión.
Para descartar que el problema de conducta se deba a un desorden físico o fisiológico (como la epilepsia), se puede efectuar un electroencefalograma. También se realizan análisis de orina y de sangre para descartar problemas metabólicos. Generalmente se llega al diagnóstico luego de que el niño fue examinado por pediatras, psiquiatras, psicólogos, especialistas en educación y en habilidades del lenguaje.
Tratamientos a la medida de cada problema
No hay una terapia curativa para este desorden. Sin embargo, los chicos pueden tener una mejor calidad de vida con determinados tratamientos. Los especialistas señalan que uno de los conceptos erróneos que existen es que no se puede hacer nada por los niños que padecen autismo. En realidad, los autistas que poseen un desarrollo normal de la inteligencia tienen grandes posibilidades de socialización, cuando cuentan con el apoyo de la familia y son tratados por un equipo multidisciplinario de terapeutas, como psicólogos, psiquiatras, neurólogos, y fonoaudiólogos.
Con respecto a la educación, es posible desarrollar un programa de educación individualizada que apunte a los problemas específicos del niño. Esto incluye una terapia del lenguaje.
Los tratamientos apuntan a enseñarles a modificar conductas a través de la educación y del juego simbólico. Se busca desarrollar recursos alternativos de comunicación en los chicos. En algunos casos se utilizan medicamentos que tienden a mejorar los trastornos asociados, como las conductas obsesivo-compulsivas o de autoagresión. Pero, señalan los especialistas, lo principal es enseñar métodos comunicativos y lograr que las personas con autismo aprendan a organizar la conducta.
La doctora Catherine Berthélémy,Francia, señaló recientemente que los niños con autismo procesan la información proveniente del medio de manera diferente a los demás niños. Y, en este sentido, los especialistas desarrollan terapias mediante juegos simples, respetando el ritmo de cada niño. Según la especialista francesa, los resultados muestran que la habilitación temprana de las funciones psicofisiológicas básicas del niño contribuye a que él pueda comunicarse con los demás, y facilita el desarrollo psicológico.
En suma, los expertos coinciden en que es fundamental la estimulación temprana de los niños, y desarrollar una terapia a la medida de cada problema. De este modo, si bien el trastorno, por el momento, no tiene cura, es posible mejorar la calidad de vida de estos pacientes.
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¿Puedo darle una dieta vegetariana a mi hijo?

Desde hace algunos años, las dietas vegetarianas se convirtieron en una moda por sus ventajas para la salud: los vegetales no tienen colesterol, poseen vitaminas y minerales, y se digieren rápido. Pero también entrañan alguna desventaja: no aportan todos los nutrientes necesarios para el organismo. Y, en el caso de los niños, cuyo requerimiento nutricional es más alto que el de los adultos, una dieta vegetariana puede acarrear riesgos para la salud.
Las dietas vegetarianas están contraindicadas para los niños y los adolescentes, porque éstos se encuentran en plena etapa de crecimiento y los vegetales no brindan todos los nutrientes necesarios.
Estas dietas, si no están adecuadamente planificadas por un profesional idóneo, pueden producir desnutrición, por no cubrir los requerimientos de proteínas. Además de que, en niños y adolescentes, puede causar un déficit en el crecimiento. Otra consecuencia es la anemia por carencia de hierro (ferropénica), anemia ferropénica. Sus síntomas son el cansancio, la fatiga y, en los chicos, poco rendimiento en el colegio, y problemas de conducta. La falta de ácido fólico, que participa en la maduración de los glóbulos rojos, puede producir un tipo de anemia denominada megaloblástica. También, el déficit de calcio puede afectar la densidad de los huesos, y causar osteoporosis y osteomalacia.
Proteínas: los ladrillos del organismo
Con respecto al aporte de proteínas, la carne es una de las fuentes más completas. Y las proteínas son esenciales para el funcionamiento del organismo, pues participan en el crecimiento, el mantenimiento de las células, y en la contracción muscular.
Las proteínas se componen de unidades menores, los aminoácidos que, en distintas combinaciones, pueden constituir un gran número de proteínas diferentes. Algunos seres vivos producen todos los aminoácidos que necesitan para fabricar sus proteínas. Pero los seres humanos no podemos, por eso debemos ingerirlos en la alimentación.
El hierro es necesario para la producción de la hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos, y cuya función es transportar el oxígeno desde los pulmones hasta todas las células del cuerpo. Si falta el hierro, disminuye la hemoglobina y, en consecuencia, llega menos oxígeno a las células. Esto les produce un deterioro que, en algunos casos, puede dejar secuelas. Algunos estudios han demostrado que una anemia prolongada puede afectar el rendimiento intelectual en los chicos. Una etapa particularmente vulnerable al déficit de hierro es la pubertad, por el crecimiento rápido que tiene el organismo.
En los alimentos, el hierro se presenta bajo dos formas: uno que se denomina hem, presente en los productos de origen animal, y otro denominado no hem, que se encuentra en los vegetales. El hierro de origen animal se absorbe mucho mejor que el de origen vegetal. La absorción del hierro de los vegetales depende de la presencia de otros alimentos, como las fibras, ciertos metales, u otros componentes de la dieta. El hierro de la carne, en cambio, se ve poco modificado por esos factores.
Las vitaminas
Una vitamina importante para el organismo es la B12, que se encuentra en el hígado, en la carne vacuna, el pescado, los huevos, los mariscos y la leche. El déficit de esta vitamina puede provocar distintos tipos de anemia y trastornos en la absorción intestinal.
Otro componente importante para el organismo es el ácido fólico, que se encuentra en el hígado, los huevos, las levaduras, las verduras de color verde oscuro y con hojas, los porotos, y también en las nueces y las avellanas. La carencia de acido fólico, además de producir un tipo de anemia (megaloblástica), en embarazadas puede afectar el desarrollo del sistema nervioso del embrión.
Con respecto al calcio, para cubrir los requerimientos es necesario ingerir cantidades suficientes de vegetales verde oscuro, como la acelga, el berro, la achicoria y el perejil. El mejor recurso es la leche se soja fortificada o el queso de soja (tofú).
La vitamina D no existe en ningún alimento de origen vegetal, pero se puede obtener con suplementos, o con una adecuada exposición solar. Esta vitamina es fundamental para la absorción del calcio.
Lo importante, si se sigue una dieta vegetariana, es contar con el asesoramiento de un médico o un nutricionista.
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jueves, 13 de diciembre de 2007

Consejos de Terapia Ocupacional para mejorar la conducta

Todos conocemos niños desobedientes, inquietos o malos estudiantes. Y no es que sean así porque quieran. En muchos casos no son responsables de su actitud, porque hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo puede ser un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también conocido como disfunción de la integración sensorial (DIS).El TPS o DIS se presenta cuando el sistema nervioso central no es capaz de interpretar y organizar adecuadamente las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales. Por tanto, tampoco puede analizar y utilizar dicha información adecuadamente para entrar en contacto con el ambiente y responder eficazmente a los múltiples estímulos del entorno.
Un trastorno en el procesamiento sensorial afecta profundamente a la capacidad de afrontar las ocupaciones de la vida cotidiana. Sencillas actividades como comer, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio se convierten en inconvenientes difíciles de superar. Como consecuencia de un TPS pueden aparecer problemas emocionales, sociales y académicos, que en muchas ocasiones son achacados a otros motivos.
La Dra. Jean Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense, fue la primera en describir un conjunto de conductas atípicas relacionadas con un procesamiento sensorial deficiente. Sus investigaciones la llevaron a formular la Teoría de la Integración Sensorial. Hoy día sabemos que los principios de esta Teoría son útiles no sólo para los niños que padecen TPS, sino para todos. Tener en cuenta los estímulos sensoriales que reciben los niños y los jóvenes, padezcan TPS o no, les puede ayudar a ser más eficaces en el desempeño de sus ocupaciones diarias y en su interacción con el entorno.
Los siguientes consejos para ayudar a los niños y jóvenes en su vida diaria están basados fundamentalmente en la Teoría de integración sensorial.
Adolescentes sanos
Actividades como patinar, andar en monopatín o hacer acrobacias en bicicleta suelen gustar mucho a los adolescentes. Y son una excelente manera de obtener grandes cantidades de estímulo vestibular, esencial para muchos adolescentes de cara a sentirse tranquilos y serenos. Sin embargo, la falta de espacios adecuados para desarrollar estas actividades las convierte en un estorbo para quienes no las practican.
Diversas investigaciones apuntan a la necesidad de que los adolescentes realicen actividades físicas variadas. Ante el alcohol, el tabaco y drogas en general, los jóvenes que practican actividades físicas tienen menos probabilidades de sucumbir que los adolescentes que pasan la mayoría de su tiempo en ocupaciones como ver la televisión, jugar a la videoconsola o escuchar música, según atestiguan numerosos estudios. Los jóvenes más activos también corren menos riesgo de verse implicados en violencia callejera, actividad sexual prematura o delincuencia.
Implicar a los jóvenes en sanas y productivas ocupaciones es esencial para favorecer una adecuada participación social.


  • Los jóvenes y el estudio
    A la hora de estudiar, los jóvenes deben encontrarse en un estado adecuado, es decir, relajados y descansados. Para que la mente esté activa y atenta, el cuerpo no debe hallarse cansado ni tenso.
    Se ha comparado nuestro estado de alerta y atención con el motor de un coche, el cual puede tener un nivel de revoluciones demasiado alto o demasiado bajo. Del mismo modo, nosotros podemos estar demasiado excitados o demasiado relajados; ambos estados nos impedirán concentrarnos y aprender adecuadamente.
    Si antes de estudiar se ve mucho la televisión o se juega en el ordenador o en la videoconsola, la mente estará demasiado excitada. Al contrario, la mente estará demasiado relajada, por ejemplo, si el estudio se realiza nada más despertar o a altas horas de la noche.
    Hacer yoga, practicar deporte, dar un buen paseo al aire libre o realizar otras actividades similares antes de ponerse a estudiar, ayuda al organismo a encontrar el estado de equilibrio apropiado para la concentración y el aprendizaje.

  • El niño y la rutina
    Para que los niños puedan regular su conducta es importante que sus actividades diarias estén organizadas de un modo equilibrado y previsible. A todos los niños les resulta tranquilizante saber lo que va a ocurrir a continuación.
    Del mismo modo que el suspense y lo desconocido excitan, las vidas desordenadas, con muchos cambios imprevisibles, producen inseguridad o excitación que se traduce frecuentemente en conductas negativas.
    Como es normal, todas las familias tienen momentos en los cuales hay que romper la rutina. En dichos momentos, debemos intentar mantener cuantos más elementos de la rutina sea posible. Por ejemplo, si se va a dormir fuera conviene llevar el muñeco, el libro de cuentos u otros elementos que suelen formar parte de la rutina de acostarse.
    Grandes cambios, como mudarse de casa, por ejemplo, pueden ser especialmente difíciles para los niños. Prepararlos, explicándoles claramente lo que va a pasar, les ayuda a sentirse más tranquilos. Hacer un dibujo o un juego con los acontecimientos especiales que se aproximan ayuda a que los niños estén más preparados para afrontarlos.

  • El autocontrol en los niños
    Habitualmente los problemas de comportamiento y atención en los niños son abordados con fármacos o con programas conductuales basados en premios y castigos.
    Ambas estrategias suelen dar buenos resultados, aunque con el inconveniente de que representan un control externo sobre el niño y pueden crear dependencia. Es decir, el niño funciona bien con la pastilla o con el premio correspondiente; pero si le faltan, su actitud empeora.
    Para evitar dicha dependencia, en coordinación con el médico o el psicólogo, el terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial trabaja con el niño el aprendizaje de la autorregulación. Tras una evaluación específica del niño, se diseña un programa de actividades individualizadas, acorde con sus características sensori-motoras.
    Es imprescindible que padres y educadores sepan reconocer los estados de alerta inadecuados. Por ejemplo, un exceso de actividad o estar irritable son síntomas de un nivel de alerta inapropiado.
    Si se sabe cómo lograr que un niño se autorregule mediante una actividad ocupacional, se evitarán muchos problemas.

  • El niño y los actos sociales
    Para que la presencia de niños en actos sociales donde se requiere tranquilidad y silencio no acabe en riñas, castigos y disgustos, la Terapia Ocupacional nos brinda algunas estrategias.
    A muchos niños les resulta difícil permanecer sentados y tranquilos, por ejemplo, durante una ceremonia de boda o en una comida en un restaurante. Como es normal, se mueven, tocan todo lo que está a su alcance y buscan maneras de estimular su sistema nervioso.
    Para tratar de evitar esas conductas, debemos procurar que anteriormente obtengan la dosis sensorial que necesitan. Por ejemplo, actividades como saltar a la comba, jugar intensamente en los juegos del parque o jugar al balón proporcionan sanos estímulos vestibulares y propioceptivos que ayudan a regular el estado de alerta y tener más tranquilidad.
    Debemos evitar que vean televisión, que jueguen a la videoconsola o que realicen otros juegos sedentarios justo antes de un acto social formal. Si previamente han tenido bastantes estímulos sensoriales, proporcionarles después algunos juguetes pequeños será suficiente para que se entretengan y no molesten a los demás.

  • El niño en el supermercado
    Para prevenir caprichos y berrinches por parte de los niños mientras se hace la compra, la Terapia Ocupacional nos ofrece varias estrategias.
    Hay que implicar a los niños en la ocupación, lo cual hará que se sientan importantes, no se aburran y, por tanto, no empiecen con perretas para reclamar la atención. Por ejemplo, podemos preparar en casa la lista de la compra con ellos, aprovechando el momento para practicar la escritura y, a la vez, introducirlos en el arte de gestionar un hogar.
    Una vez en el supermercado, el niño puede levantar bolsas de patatas y paquetes de leche para meterlos en el carro o llevar alguna bolsa con los artículos comprados. También puede ayudar a meter la compra en el coche o llevarla hasta casa, guardarla en los armarios, etc.

  • Viajar en coche con niños
    Tener un desplazamiento tranquilo en el coche con dos o tres niños en el asiento trasero es algo que parece a veces imposible. El no poder moverse del sitio y las escasas posibilidades de cambiar de postura causan que muchos niños se vuelvan más irritables en el automóvil. En ese estado es más probable que estallen riñas y conflictos entre los ocupantes del asiento trasero.
    Por ello, hay que procurar que los niños tengan ocasión de moverse bastante y de tener actividades físicas suficientes antes de efectuar un viaje, porque es algo que les ayuda mucho a estar más tranquilos.
    Separar a los niños con unos almohadones o varios muñecos de peluche es una buena manera de evitar los pequeños roces que pueden transformarse rápidamente en grandes riñas.
    Poder escuchar música por unos cascos o ver una película en un reproductor de DVD es otro modo de mantener la atención de los niños alejada de las peleas. Si no, siempre es posible recurrir a algo más tradicional como es animarlos a cantar algunas de sus canciones favoritas.

  • El niño hipersensible
    El niño etiquetado como arisco es, a veces, un niño hipersensible táctilmente, al que la típica carantoña que los mayores suelen hacer en la cabeza le supone una verdadera molestia. Dada su percepción sensorial, afectada por un trastorno del procesamiento sensorial, es como si a nosotros se nos acercara alguien y nos proporcionara una dolorosa colleja.
    Padecer hipersensibilidad táctil también puede provocar que el niño rechace que le laven el pelo, la cara o los dientes. Asimismo, rechazar vestirse y tener dificultades con el sueño y la aceptación de alimentos son también problemas frecuentes en este tipo de niño.
    Debemos entender que hay una razón neurológica detrás de dichas conductas negativas y, por tanto, debemos tratar de adaptar las actividades diarias para que sean más llevaderas para el niño.

  • El niño y el sueño
    Los niños, para dormirse tranquilos, en los momentos previos tienen que evitar ciertos estímulos excitantes, como son ver la televisión y jugar a la videoconsola o al ordenador. Actividades como saltar o correr también deben evitarse a medida que se aproxima la hora de irse a la cama.
    Estas actividades físicas, sin embargo, deben formar parte de la rutina diaria del niño en otras horas, puesto que ayudan a regular el estado de alerta y facilitan que, más tarde, la transición entre la vigilia y el sueño se realice adecuadamente.
    Pero justo antes de dormir conviene realizar actividades que proporcionen estímulos relajantes. Por ejemplo, mecer a los niños, bien arropados y calentitos, ayuda a que se relajen antes de ir a la cama. Es preferible que el niño no se duerma mientras lo están meciendo, para que aprenda a dormirse solo en su propia cama.
    Una vez acostados, a algunos niños les viene bien que la ropa de la cama esté bien ceñida sobre ellos. Este estímulo de tacto profundo resulta muy eficaz para relajar; es comparable al efecto de un masaje relajante.

  • Niños que no comen bien
    Existen numerosas causas y de muy variados tipos por las que los niños no comen bien.
    A veces se trata de niños hipersensibles, es decir, con una excesiva sensibilidad oral, a los que les producen una sensación muy desagradable tanto las texturas como los sabores de los alimentos. Por esta causa, estos niños tendrán tendencia a los alimentos crujientes y secos o a los purés y líquidos muy finos. Hay otros niños cuya causa para no comer bien es el hastío que tienen de tomar siempre purés y papillas, cuando ya podrían estar con alimentos de texturas más duras. España es uno de los países donde los niños empiezan más tarde a comer texturas masticables. Igual que cualquier adulto se cansaría de comer siempre casi lo mismo, los niños también se hartan de tomar durante meses y meses comidas muy parecidas.
    En ambos casos, tanto en el de los niños hipersensibles como en el de los que están cansados ya de purés y papillas, puede resultar beneficioso incorporar a sus comidas alimentos crujientes, siempre teniendo en cuenta la capacidad de masticación del niño. Se les puede dar, por ejemplo, biscotes, ya que se deshacen fácilmente con la saliva en la boca, pero ofrecen una textura crujiente que suele gustar a casi todos los niños. Alternar una cucharada de verdura o fruta con un trocito de biscote también puede ser un buen truco.

  • Autonomía infantil en el cuarto de baño
    Las dificultades de muchos niños con el aprendizaje del uso de la bacinilla y el inodoro pueden ser debidas a un problema en el procesamiento sensorial.
    Es posible que un niño que no acaba de adquirir el control de sus esfínteres sea hiposensible a los estímulos y no sienta la necesidad de evacuar; o que la sienta in extremis, cuando ya no queda tiempo para acudir al cuarto de baño. Puede incluso no darse cuenta de que se ha manchado.
    Otros niños pueden ser hipersensibles y rechazar el contacto de su piel con la fría porcelana del inodoro. Algunos experimentan desagradables sensaciones en el momento de evacuar y optan por retener heces y orina para evitarlo. Esta conducta puede provocar infecciones y estreñimiento.
    En ambos casos, los juegos y las actividades que proporcionan estímulo propioceptivo, es decir, las que requieren fuerza muscular, ayudan a normalizar el procesamiento sensorial. Una intervención de Terapia Ocupacional basada en la Teoría de la Integración Sensorial también puede ayudar a que el niño responda de manera más adecuada a sus señales corporales.


Isabelle Beaudry Bellefeuille.Terapeuta Ocupacional. Presidenta de la Asociación Española de Integración Sensorial.