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martes, 7 de octubre de 2008

Peligra una fundación que ayuda a chicos con necesidades especiales


Se dedica a brindar terapias asistidas con caballos. Están a punto de desalojarla del predio en Ituzaingó que utilizan para su dedicada labor. Cómo ayudarLa Fundación Argentina Científica Establo Terapéutico (FACET) atiende a pacientes con discapacidad del orden de lo motor, sensorial, psíquico y social. La mayoría de ellos se trata de pacientes con bajos recursos.FACET no tiene fines de lucro y es sostenida por ayudas voluntarias. Actualmente tienen fuertes dificultades económicas para continuar con las terapias. Esto se agrava además porque no cuentan con una sede propia. Hasta el momento realizan su labor en un predio del cual no pueden seguir pagando el alquiler. La fundación se dedica a la equinoterapia. Para tener más información sobre esta práctica médica que tanto beneficia a quienes la realizan, ver nota relacionada: El maravilloso potencial curativo de los caballos."Desde hace mucho tiempo estamos realizando tratativas con el Municipio de Ituzaingó ques es donde actualmente estamos, pero no pudimos recibir una ayuda concreta para poder seguir trabajando", señala Graciela Bazzi, presidente de FACET.Además de solicitar al Municipio o algún particular que pueda ceder un espacio o una ayuda para que los chicos que se ven beneficiados por la equinoterapia, FACET organiza un evento para recaudar fondos.El mismo se realizará el viernes 10 de octubre a las 20 en el Club Hípico Argentino. Allí se mostrarán disciplinas ecuestres de adiestramiento por parte de los mejores jinetes argentinos. También se rifarán clínicas de salto, una joya donada por Giovana di Firenze y cámaras digitales, entre otras cosas.El valor del cubierto para la cena es de 55 pesos, que contará además con un show de danza árabe. La dirección es Figueroa Alcorta 7285 y para reservar mesa, hay que comunicarse con el 4782-4332 / 4784-3733."Nuestro objetivo es llegar con la equinoterapia a todos los chicos que se pueden beneficiar con ella, pero en especial, a aquellos que no cuentan con las posibilidades económicas , ni cobertura médica. Muchos de ellos tampoco tienen forma de trasladarse hasta el predio y tienen necesidades báscias de medicamentos, pañanles y elementos ortopédicos y sillas de ruedas", explica Bazzi.Para consultar y ayudar: Fundación Argentina Científica Establo TerapéuticoDra.Graciela V. Bazzi (médica) - Directorahttp://www.establoterapeutico.org/4-621-6151- 155-428-1156Horacio Quiroga Nº 4760, Ituzaingó, Prov. de Buenos Aires

miércoles, 26 de marzo de 2008

INTEGRACIÓN SENSORIAL. CÓMO CONVIVIR CON LA DISTORSIÓN


Rosina Uriarte Álvarez.Licenciada en Filosofía y Letras y Diplomada en Educación Infantil.Especializada en Estimulación Temprana y directora del Centro Bilingüe de Estimulación Temprana BRISBANE.
PROBLEMAS EN LA INTEGRACIÓN SENSORIAL, EL DISCONFORT DE LOS SENTIDOS

Relajaros e intentad imaginar lo siguiente:Encended la radio y no sintonicéis ninguna emisora; mantenedla en un sonido estático y subid el volumen.Pedid a alguien que encienda y apague las luces cuando él quiera.Sentaros en una silla rota (que tenga una pata más corta que las otras) y apoyaros en una mesa que también baile (imaginad una de las que están en los restaurantes y que nos hacen sentir muy incómodos).Ahora poneros un jersey apretado y áspero, en lugar de una camiseta cómoda; poneros también unos calcetines al revés, y unos zapatos un número más pequeño.Con todos estos aspectos en juego o sólo con un par de ellos, coger un libro e intentar aprender algo... Procurar mantener la calma, no os pongáis nerviosos y prestar atención a alguna persona que os intente explicar alguna cosa...
Esto nos lo propone Bárbara Viader, terapeuta especializada en Integración Sensorial. Ella ha exagerado la situación para que comprendamos mejor cómo se sienten los niños con dificultades para interpretar y organizar la información que les llega a través de los sentidos, lo que en términos técnicos se denomina ‘disfunción en la integración sensorial’.Como veremos a lo largo de este artículo, muchos de los problemas que se observan en nuestros niños y que les causan dificultades de aprendizaje y de comportamiento se deben a esta disfunción en la integración sensorial.

La Integración Sensorial


La Integración Sensorial es la función que cumple el Sistema Nervioso al procesar todo lo que captan nuestros órganos sensoriales.Cada día recibimos millones de estímulos que el Sistema Nervioso debe seleccionar, pues muchos de ellos son irrelevantes y debemos inhibirlos para no sentirnos abrumados y poder lograr los objetivos que nos proponemos en cada momento. Vivir sin esta inhibición sería realmente agotador y difícil. Sin ella, no podríamos prestar atención a lo que nos interesa, sino que atenderíamos a diferentes estímulos a la vez, teniendo que realizar un gran esfuerzo por centrarnos en la tarea más simple.En cada uno de los pequeños actos que realizamos a diario, cada vez que nos movemos, hablamos, nos relacionamos con los demás… existe una perfecta coordinación entre la información que entra en el Sistema Nervioso a través de los sentidos, y la que sale, en forma de nuestro comportamiento y nuestra actitud ante todo lo que nos rodea. Cuando nuestro cerebro procesa de forma correcta los estímulos que nos llegan, respondemos adecuadamente y de forma automática.

Disfunción en la Integración Sensorial


En los niños, la disfunción en la integración sensorial se hace muchas veces evidente ya desde edades tempranas. Debe preocuparnos, pues compromete su futuro éxito escolar, su manera de relacionarse y su autoestima. Son niños sanos, algunos con inteligencias superiores a la media, pero con comportamientos que sobresalen del grueso de los niños de su misma edad. Pueden mostrar una gran falta de control emocional, con reacciones exageradas y miedos a cosas habituales e inofensivas o a cualquier cambio en su rutina diaria. Tienen dificultad para prestar atención en clase y parecen no entender lo que se les dice. Se les califica como vagos y muy movidos y tienen problemas de aprendizaje.Estos niños sufren un déficit en su integración sensorial, la información que llega a su cerebro no es bien interpretada y organizada por lo que son víctimas de esta desorganización. A menudo se les riñe y llama la atención, por lo que caen en estados de ansiedad y frustración. Como resultado, estos pequeños se vuelven apáticos o hiperactivos y agresivos, y pierden interés en las clases. Los habituales métodos de premios y castigos no tienen el efecto deseado, pues lo que nos parece un comportamiento negativo susceptible de ser corregido es, en realidad, una reacción automática de un sistema nervioso desbordado.

Los sentidos


Todos estamos familiarizados con los cinco sentidos de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato. Pero hay más…De vital importancia es el sentido vestibular, pues nos ayuda a mantenernos erguidos y en equilibrio. Nos informa de los movimientos y posturas que debemos adoptar en cada momento para luchar contra la fuerza de la gravedad y no caer. Sin él no podríamos movernos libremente y sin miedo en el espacio que nos rodea.También es importante el sentido propioceptivo, nos aporta información de nuestras articulaciones y músculos para que podamos regular movimientos de precisión y la fuerza que utilizamos en cada acto que realizamos. Sin él no podríamos utilizar ningún utensilio, por ejemplo, y seríamos realmente torpes.Por último, el sentido del tacto es mucho más significativo de lo que normalmente suponemos. No solamente nos informa de la temperatura, la presión, el dolor, la dureza o suavidad de las cosas, etc. El sistema táctil tiene una gran influencia en nuestras emociones y sentimientos. A través del tacto experimentamos infinidad de sensaciones emocionales que impactan en nuestro estado de ánimo y determinan nuestra relación con los demás.

Síntomas que deben alertarnos


Una disfunción en la información que llega de los sentidos afectará siempre al carácter y comportamiento del niño, y por supuesto, a su rendimiento escolar. Algunos niños manifiestan desajustes en uno o varios de sus sentidos, otros los muestran en todos ellos.
El sentido más comúnmente afectado y el más importante para un buen rendimiento en el aula es el oído.Al igual que existen muchas anomalías en la visión, también existen variadas formas de oír, que pueden dificultar el desarrollo del lenguaje y la atención, además de contribuir muy directamente en el estado de ánimo. Un niño que no selecciona bien los estímulos auditivos, no podrá prestar atención a lo que dice el profesor en clase, o para hacerlo, tendrá que realizar un esfuerzo mayor que el resto de sus compañeros, esto es agotador y acaba distrayéndose al cabo de un rato. Constantemente nos llegan muchos y variados sonidos de nuestro entorno de los cuales no somos conscientes, pero estos niños no pueden "eliminarlos" para centrarse en lo que les decimos los padres o profesores. El caso es aún más grave cuando existe hiperacusia, cuando el niño oye por encima del nivel considerado normal. Entonces oirá sonidos que son inexistentes para la mayoría de nosotros que se añaden a todos los ya mencionados. Cuando la audición es muy sensible, puede llegar a ser dolorosa. Debemos prestar siempre especial atención a niños que se tapan los oídos ante los ruidos o la música. También a aquellos que parecen no escuchar, pues es posible que sufran de esta hipersensibilidad auditiva y utilicen la desconexión como un método de defensa. Por supuesto que tendremos en cuenta los niños con problemas en el lenguaje y en la atención. Y a aquellos que utilizan un tono de voz anómalo, pues es a través del oído que percibimos nuestra voz y así podemos regularla.
Cómo responde un niño ante el tacto puede darnos información sobre el estado de su integración sensorial. Algunos niños huyen del contacto físico con los demás, lo rechazan o reaccionan violentamente como si se les agrediese cuando otra persona les toca, sobre todo cuando lo hacen improvisadamente. Otros niños buscan más estimulación táctil de la que normalmente reciben, les gusta revolcarse por el suelo, luchar con fuerza y parecen no sentir dolor ante los golpes. En ocasiones buscan tranquilizarse o entretenerse tocándose insistentemente el pelo, la oreja, metiéndose algo en la boca…
Al igual que ocurre con los niños con disfunciones en la audición, su comportamiento puede parecer en ocasiones contradictorio. Niños que se quejan de pequeños ruidos se entusiasman con los petardos… niños que no parecen notar el dolor tanto como los demás, se quejan del roce de la ropa… Esto tiene una explicación: el provocarse dolor o una sensación táctil intensa hace que las pequeñas pero constantes molestias que sienten por su hipersensibilidad se vean amortiguadas por esa sensación más fuerte.
Los niños que no interpretan bien los estímulos vestibulares pueden mostrarse miedosos y torpes al correr, saltar, hacer deporte… Suelen huir de parques con columpios y toboganes, y probablemente no les guste montar en bicicleta o patinar. Otros, en cambio, no paran de correr, se suben a todas las vallas que ven y parecen no ser conscientes del peligro. Giran y saltan constantemente y les entusiasman los columpios, toboganes y atracciones de feria. Buscan continuamente una estimulación vestibular que no les llega con suficiente claridad y en la cantidad que necesitan.
En cuanto al sentido propioceptivo, cuando no informa adecuadamente nos encontramos con niños torpes y descoordinados. Niños que parecen romper todo lo que tocan, que no pueden evitar ensuciarse más que sus compañeros al comer y derraman a menudo lo que beben de un vaso. Se muestran rígidos en sus movimientos o todo lo contrario, parecen tener una tensión muscular débil. Podemos verles utilizar una fuerza exagerada para realizar un acto que no la requiere, o una fuerza insuficiente, esto se comprueba en la presión que ejercen al utilizar el lapicero al escribir o dibujar.
La visión, junto con la audición, es el sentido más importante en el rendimiento del niño dentro del aula. Problemas comunes como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, etc. se deben a deformaciones orgánicas en el ojo propiamente dicho. Pero las deficiencias en la información que nos llega de los ojos, aún estando éstos en condiciones físicas perfectas, depende de cómo la interpreta nuestro cerebro. Es necesario que los ojos puedan converger ambos en un mismo punto sin realizar un esfuerzo mayor al habitual, y que puedan enfocar a diferentes distancias. Para poder leer y escribir es preciso que los dos ojos se muevan adecuadamente y de forma cómoda.La respuesta ocular en los niños que tienen cualquier pequeño trastorno en su sistema nervioso, como es el caso de la integración sensorial deficiente, suele ser inadecuada. Son niños con dificultad para aprender a leer o escribir, que no les gusta hacer puzzles o dibujar… Podemos notar que son buenos alumnos salvo cuando trabajan sobre el papel o copian de la pizarra, entonces su atención es limitada y los resultados son pobres.
El gusto y el olfato son sentidos menores a los que normalmente damos poca importancia. Pero cuando estos sentidos perciben más información de lo habitual, pueden hacer que la vida del niño sea más incómoda y que éste sea etiquetado de caprichoso o maniático a la hora de comer o en lo referente a los olores. Son niños que normalmente perciben los olores antes que cualquiera que los acompaña y los reconocen, al igual que los sabores, mostrando desagrado por muchos de ellos.
A cuántos niños afectan los problemas de integración sensorial


La teoría de la Integración Sensorial puede explicar la mayoría de los problemas de aprendizaje y comportamiento, exceptuando aquellos derivados de una lesión o enfermedad neurológica. Por supuesto que hay muchos factores que pueden causar fracaso escolar y conductas problemáticas, pero según los expertos, el 70 por ciento de estos casos están relacionados con disfunciones en la integración sensorial.La conclusión es que estas disfunciones sensoriales están detrás de la mayoría de los casos de déficit de atención, dislexias, disgrafías, dificultades con las matemáticas, la conducta, el desarrollo y la descoordinación motriz, la hiperactividad, la mala inserción social, disfunciones relacionadas con el autismo o problemas con la alimentación.Según los diferentes criterios, se considera que del 5 al 20 por ciento del total de la población infantil padece algún tipo de disfunción en la integración sensorial.

Cómo ayudar a estos niños


Primero de todo, debemos tener presente que el sistema nervioso de estos pequeños no es tan estable como el de los demás. Son niños emocionalmente frágiles, para muchos de ellos el mundo que perciben no es un lugar seguro y divertido. Se muestran a menudo ansiosos y tienen poca tolerancia a la frustración. Reciben muchas llamadas de atención y castigos que van afectando su autoestima y el concepto que van creando de sí mismos. A esto hay que añadir sus pobres resultados en las tareas escolares.Cuando un niño es propenso a las rabietas y la pérdida del control, cuando es muy sensible a los ruidos o los olores, cuando se pierde por los pasillos o es miedoso y torpe, cuando no acepta los cambios en la rutina o necesita moverse constantemente… adaptemos el entorno en la medida de lo posible para que concentrarse en sus tareas y mantener el control de la situación le sea más fácil. Adaptemos nuestra actitud para con ellos, manteniendo la calma y siendo conscientes de que nuestros actos y nuestro tono de voz pueden influir en su comportamiento.Intentemos comprender al niño, intentemos imaginar cómo se siente, para así poder ayudarle y no tacharle de "tonto", "vago", "maniático", "malo", etc. El primer paso para ayudar a cualquiera de estos niños empieza por cambiar el concepto que tenemos de él y respetarle tal como es. Con calma y firmeza le haremos saber qué cosas debe cambiar de su comportamiento y deberemos comprometernos a acompañarle en esta difícil tarea. Por supuesto que nos marcaremos objetivos que sean posibles de conseguir por parte del niño. Un programa de recompensas cuando haya una mejoría en su conducta y una retirada de privilegios cuando el comportamiento sea inadecuado son estrategias beneficiosas para todos los niños.También es muy beneficioso el aprendizaje multisensorial. Es aquel que utiliza todos los sentidos, no solamente la visión y el oído. Cuantos más sentidos estén implicados en aprender algo, más fácil resultará entenderlo y recordarlo. Los niños disfrutan experimentando, viendo y tocando, saboreando y moviéndose… Teniendo en cuenta que no todos los niños utilizan de la misma forma sus sentidos, es bueno darle una oportunidad a aquellos que necesitan utilizar el movimiento o el tacto, por ejemplo, para su aprendizaje.
Existen especialistas que pueden ayudar. Básicamente se trata de hacer que madure el sistema nervioso para que integre correctamente la información sensorial. Ya que el sistema nervioso tiene dos vías: una de entrada (los sentidos) y otra de salida (nuestras respuestas), la única manera de actuar sobre él es a través de los propios sentidos estimulándolos.Los terapeutas ocupacionales expertos en Integración Sensorial proponen ejercicios que estimulan el tacto y el sentido vestibular. Éstos son dos de los sentidos que más directamente afectan a nuestro sistema nervioso. Primeramente hacen un estudio del niño para conocer cuáles son los ejercicios más adecuados en cada caso. (Consultar Terapia Ocupacional Pediátrica Isabelle Beaudry)El otro sentido que más puede afectarnos después del vestibular y el tacto, es el oído. Para estimularlo y corregir audiciones defectuosas existen varios métodos de reeducación auditiva. Uno de los más conocidos y efectivos es el del doctor Guy Berard. (Consultar Vegakids)El cerebro del niño madura de forma natural gracias a todos los estímulos que le llegan de su entorno y a cada uno de los movimientos que realiza. Por ello es importante pensar en una reeducación psicomotriz. Ésta consistirá en llevar a cabo un programa de movimientos básicos que el bebé realiza de forma innata en su desarrollo, como por ejemplo, el gateo. No existe una edad límite para la realización de estos programas, aunque los resultados y el tiempo necesario para llegar a ellos varían con la edad del niño. Cuanto más tiempo esperemos, más difícil será conseguir los mismos beneficios con el mismo esfuerzo.Es necesario que estos niños visiten a un optometrista ante la posibilidad de necesitar una reeducación ocular, ésta suele resultar sencilla con muy buenos efectos en períodos relativamente cortos de tiempo.Teniendo en cuenta que el niño es una unidad y que cada parte afecta al todo, ayudar a estos niños significa actuar desde diferentes frentes. En Barcelona está el Instituto Médico del Desarrollo Infantil, uno de los pocos sitios en nuestro país donde observan al niño en su conjunto y pueden proponernos una terapia multidisciplinar para ayudarle en todos los aspectos posibles. (Consultar Dr. Jorge Ferré ).

domingo, 9 de marzo de 2008

MEDICAMENTOS PARA EL DÉFICIT DE ATENCIÓN SON INEFICACES A LARGO PLAZO


La investigación afirma que fármacos como Ritalin y Concerta, no funcionan mejor que una psicoterapia después de tres años de tratamiento.
Además, los científicos creen que el uso a largo plazo de estos fármacos podría atrofiar el crecimiento de los niños.
El estudio fue llevado a cabo por científicos en Estados Unidos quienes mantuvieron un registro del tratamiento de 600 niños desde la década de los años 90 en ese país.
Según los investigadores, los beneficios de estos medicamentos fueron “exagerados” en el pasado.
Según uno de los autores del estudio, el profesor William Pelham de la Universidad de Buffalo, “creo que en hemos exagerado el impacto beneficioso de los medicamentos”. “Creímos que los niños medicados durante más tiempo tendrían mejores resultados.
Pero no ocurrió así”, agrega.
“Los niños mostraron una disminución sustancial en su tasa de crecimiento, y no estaban desarrollándose igual que otros niños, tanto en términos de su altura como de su peso”. “Y también vimos que no hubo efectos beneficiosos. Ninguno”, afirma el autor.
Los médicos familiares en el Reino Unido recetaron medicinas para TDAH -como Ritalin y Concerta- a cerca de 55.000 niños el año pasado.
El estudio fue realizado por MTA (tratamiento multimodal de niños que tienen trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y dado a conocer en el programa Panorama de la BBC. Puedes leer algo más sobre ello en BBCMundo.com.



UN TRASTORNO QUE AFECTA A L 20% DE LA POBLACIÓN: LA LATERALIDAD


Publicado en la revista MUY SALUDABLE, número 13. noviembre 2001.
Entrevista a Joëlle Guitart Baudot, terapeuta en psicomotricidad y lateralidad, titulada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris (Salpêtrière).
ES UN TRASTORNO NEUROFISIOLÓGICO QUE SE TRANSMITE HEREDITARIAMENTE Y CUYAS REPERCUSIONES ABARCAN EL CAMPO PSICOMOTOR DEL INDIVIDUO. POR EJEMPLO UNA PERSONA ZURDA DE BRAZO Y MANO, Y DIESTRA DE OJO Y PIERNA U OÍDO, PRESENTA ESTE TRASTORNO.
¿Qué es la lateralidad?
Los influjos nerviosos que proceden de uno y otro lado del cuerpo deben confluir en los lados opuesto del cerebro. Si hay un problema de lateralidad, esta circulación no se hace ordenadamente, dificultando el rendimiento intelectual y afecto a la persona. Así se produce una lentificación o un bloqueo.
¿Cómo afecta a los niños?
El rendimiento, al ser inferior al que realmente correspondería a su nivel intelectual, se traduce, en caso del niño y del adolescente, en lentitud, falta de concentración, de comprensión, mala letra y deficiencias en la lectura, el cálculo, las matemáticas, el lenguaje, etc. Ello conlleva a que presenten dificultades de integración en su mundo escolar y familiar. Muchas veces es considerado como holgazán, patoso, pasota, etc.
¿Y a los adultos?
El caso del adulto o tercera edad se traduce en bloqueos, lentitud, problemas de concentración, lenguaje y retención, agotamiento físico, mental y emocional. Esto origina dificultades relacionales en su ambiente familiar y laboral.
¿Los problemas de lateralidad le causan sufrimiento al paciente?
Efectivamente, el problema de lateralidad hace que el afectado sufra. Sufre el paciente y, no olvidemos, la familia. Debemos darnos cuenta que los puntos antes citados, si no se tratan de forma adecuada, originan ansiedad, estrés, insomnio y hasta una importante desmotivación.
¿Se puede curar?
Por supuesto, como mínimo se puede disminuir el 80% del trastorno, aunque generalmente se llega a una curación de cerca del 100%.
¿Cómo se curan?
Lo primero es realizar un diagnóstico preciso y bien delimitado. Esto lo consigo a través de una entrevista y ejecutando un test completo de lateralidad que permite localizar las áreas afectadas, medir su grado de afectación y las relaciones entre ellas. Muchas veces hay un problema de lateralidad en personas que lo ignoran, porque habitualmente se observan sólo manos y piernas sin saber que el campo de observación es más amplio. De aquí la importancia de un test completo.
Tras el test y en base a él, programo y ejecuto en mi centro unos ejercicios que estimulan la sinapsis, los recorridos neurofisiológicos que activan el lóbulo cerebral correspondiente a la lateralización debida. Es un tratamiento de ejercicios y no de fármacos. La programación no es fija: he de adecuarla según la evolución particular de cada paciente.
¿Hay recaídas?
Una vez corregido el trastorno, al ser un tratamiento neurofisiológico no se producen recaídas. El paciente encuentra un funcionamiento acorde con sus capacidades, solucionando problemas como la pérdida de un año escolar en el caso de niños y adolescentes. Y puede integrarse sin dificultades en su entorno escolar o laboral y también en el familiar. Como decían unos padres al final de un tratamiento a su hijo: "Es el mejor regalo que le hemos hecho". Y efectivamente cara a su autosuficiencia y su futuro.
Centro de terapia psicomotriz de lateralidad y de relajación de Joëlle Guitart Baudot


jueves, 10 de enero de 2008

Desarrollo de la personalidad durante su primer año

Durante el primer año de vida, el niño, biológicamente indefenso para satisfacer sus propias necesidades, depende en un todo de su madre. Se crea así una díada madre-hijo, un vínculo que llamaremos simbólico, en tanto que la desaparición de uno de sus elementos implica la muerte del otro. Por supuesto, nos referimos a la madre no como persona real, sino a la función materna, que podrá ser suplida por otra persona que la pueda desempeñar.
Es de gran importancia el estado emocional de la madre, que estará dado por una cantidad de factores: su deseo previo de tener ese bebé, el vínculo con su pareja, su sexualidad. Tener un bebé es algo sumamente gratificante, pero también representa una gran exigencia. Requiere de la madre todo un aprendizaje destinado a interpretar a un ser que no se expresa verbalmente sino sólo a través del llanto, en los primeros momentos. La madre tendrá que aprender lentamente a decodificar ese lenguaje sin palabras: (¿llora por hambre?, ¿por sueño?), con la consecuente angustia que conlleva no entender.Hasta que el ritmo del sueño se instala, la demanda del bebé exige una gran disponibilidad: la renuncia al propio descanso, al propio ritmo de vida, y en esto se ve incluida toda una familia. El padre y los hermanos, si los haya, deberán crear un lugar para el recién llegado, quien, en un comienzo pide más de lo que da. Entonces podrán aparecer conflictos en la pareja, celos en los hermanos, elementos que se agregan creando una situación única, nueva y, como tal, desconocida.
Estas situaciones pueden reflejarse en trastornos en la relación madre-hijo. La ansiedad puede manifestarse en dificultad para el amamantamiento (falta de leche), irritabilidad, insomnio, anorexia (falta de apetito), por parte de la madre, y trastornos de] sueño o llanto excesivo, por parte del bebé. La inexperiencia de la madre también puede contribuir como factor ansiógeno (que produce ansiedad).La consulta con el pediatra de cabecera, contribuirá a aclarar dudas y disipar temores. Además, después del parto, la madre se encuentra en un momento muy especial. Luego de nueve meses de espera se enfrenta con un nuevo ser.En el puerperio se pueden presentar sentimientos depresivos, que son normales y desaparecen espontáneamente. Estos sentimientos, que reflejan el paso a una nueva situación, merecerán la consulta especializada si fueran muy intensos o si se prolongaran en el tiempo.

Comienza la interacción social

De esta primera situación que podríamos calificar de anárquica, gradualmente, lentamente, se pasa a la organización. La madre se afianza en su rol, la familia adquiere un nuevo equilibrio y el bebé va alcanzando pautas madurativas que lo conectan de otra manera con el mundo exterior.Aproximadamente hasta los dos meses sólo se observan en el bebé fenómenos de descarga frente al displacer. Lo contrario es la quietud. Es decir que el recién nacido sólo reconoce la mamadera o el pecho materno cuando tiene hambre y se le introducen en la boca.Luego del tercer mes y hasta los seis, sus reacciones se modifican, y se hacen muy particulares y específicas. Aparece entonces la llamada sonrisa social: el bebé reacciona sonriendo ante la cara del adulto, que puede ser, una persona u otra o incluso una máscara con ojos, nariz y frente, siempre que sea móvil. Sin embargo, el rostro de la madre tendrá una peculiar importancia. Aquí aparece un yo muy rudimentario y éste es el momento del pasaje de una total pasividad a cierto grado de actividad.Hemos hablado del yo y creemos conveniente aclarar este concepto. Podemos identificarlo con lo consciente en tanto representa la Percepción externa, interna y el proceso intelectual.El recién nacido no posee este yo, sino, que se irá desarrollando en forma gradual. Es la madre quien se encarga de realizar las funciones del yo infantil. Pasado el tercer mes el niño manifiesta su disgusto cuando el acompañante lo abandona, pero no cuando se le quita un objeto.Hacia los seis meses, se mostrará angustiado cuando se le quita un juguete. Entre los seis y los ocho meses distingue entre conocidos y extraños.

Aparecen los objetos

Hemos introducido un nuevo concepto: el de la angustia. Desde estos fenómenos, que son de observación cotidiana en un bebé, podemos relacionarla con la formación de] objeto.Distinguimos así la angustia de las simples reacciones a estímulos. La angustia se experimenta en el yo, pero éste no existe en el momento de nacer. En ese momento, los estados de tensión fisiológica responden a mecanismos de descarga neuromuscular, caracterizados por un desborde de tensión. Se percibe el objeto en función de las necesidades internas.
Este período se caracteriza por una carencia de objeto. Luego sigue un período de transición caracterizado por la aparición de funciones objétales (el objeto puede carecer de rostros, según explicamos antes).Debemos aclarar que el término "objeto" está usado en su significado psicológico, es decir que abarca todo lo ajeno al sujeto (al yo), comprende otros individuos y cosas.Sólo en el tercer trimestre aparecerán los auténticos objetos. En efecto, por esa época el niño se angustia cuando se acerca una persona extraña: es la típica angustia del octavo mes. Cuando la madre lo deja momentáneamente, expresa su disgusto, ya que la madre está totalmente identificada.
Seguramente, la reacción de angustia frente a un extraño se debe a que no se satisface el deseo de ver a su madre. Compara la cara de una persona extraña con la materna, la encuentra diferente y por eso la rechaza. Aquí tenemos una nueva función del yo que va unida al juicio. El niño entabla relaciones objétales, en el sentido literal de la palabra.Pasado el octavo mes el niño toma los objetos a través de los barrotes de la cuna, mientras que hasta ese momento sólo tomaba lo que tenía al alcance de la mano. Aparece también la capacidad de elegir entre las cosas y valerse de ellas como útiles.Entre los ocho y los diez meses comienza a imitar y a balbucear, todo ello basado en la relación afectiva con su madre.En términos de la formación del yo existe otra concomitante, que llamaremos de evolución instintiva, en relación con la aparición de los objetos. Se trata de un concepto extraído del psicoanálisis, doctrina y método terapéutico basados en la obra de Freud. El psicoanálisis valora la importancia del inconsciente y especialmente de los instintos, en el funcionamiento de la psique. Existen los instintos del yo, que responden a las necesidades y funciones indispensables para la conservación individual (el hambre, por ejemplo) y los instintos sexuales, productores de satisfacción. Estos últimos se van complejizando a medida que el niño crece.Desde esta perspectiva podemos hablar de la llamada fase oral, durante el primer año de vida. Esta fase corresponde al placer del niño por excitación de la cavidad bucal y los labios, que se produce al ingerir el alimento.En esta fase pueden distinguirse dos etapas: una, en la que el niño busca el placer de succionar y otra, posterior a la aparición de los dientes, en la que sólo desea morder los objetos.No podemos decir que luego de este primer año la fase oral desaparece. La boca adquiere el valor de zona erógena, es decir, productora de placer o displacer, sobre la que se irán inscribiendo infinita multiplicidad de nuevas experiencias.Como vemos, en el primer año de vida se gestan las matrices sobre las que luego se asentarán muchas de las pautas emocionales, sociales y de personalidad del ser humano. Seguramente, sus hábitos alimentarlos tendrán que ver con las primeras experiencias. Su facultad de relacionarse con los otros se apoyará en estos primeros contactos.Estos procesos tienen características dinámicas, es decir que si en los primeros tiempos hubo experiencias traumáticas, su repercusión posterior, dependerá de su intensidad. Es inevitable que existan momentos de frustración para el bebé.La adquisición del lenguaje y de la marcha serán los dos grandes acontecimientos que marcarán el final de este primer año de vida.

domingo, 6 de enero de 2008

El bebe y sus cuidados

Acaba de nacer nuestro hijo. Lo vemos tan chiquito y frágil que nos terminamos preguntando si podremos hacer frente a todas sus exigencias y demandas para verlo crecer sano y feliz.
Si bien al principio puede parecer frustrante, para llevar una maternidad tranquila es muy importante llegar a conocer a nuestro bebé y la forma en que él se expresa. Así, nuestra tarea si bien parece poca, al principio creeremos que no tiene fin, en un ciclo que se podría definir en: comer, dormir, estar limpio y sentirse protegido.
Pero a no desesperar, todo es cuestión de organización. Por ejemplo si le das el pecho verás que es más fácil de lo que creías. Tu leche está siempre a la temperatura ideal y esterilizada y las tomas nocturnas puedes dárselas acostada.
Generalmente la primer preocupación de los padres apenas nace su hijo está dada por la alimentación: si se prende bien al pecho, si baja el calostro, si no agarra la teta, etc. Pero con la guía de la puericultora y el apetito de nuestro hijo, no tendrás problemas para alimentarlo correctamente.
Otros problemas frecuentes que encontrarás en los primeros días son los llantos desconsoladores. Al principio parecerá difícil, pero una vez que comienzas a entender su idioma te darás cuenta si se trata de un retorcijón por un gas, un eructo, si está sucio o simplemente tiene hambre. Siempre que lo necesites consulta a tu pediatra, quien te ayudará a tranquilizarte y encontrar una solución.

via: bebesenlaweb.com.ar

jueves, 13 de diciembre de 2007

Juguetes apropiados de acuerdo a la edad de su niño

La siguiente es una lista de juguetes que la Academia Americana de Pediatría y otros estamentos recomiendan para los niños a edades específicas. Utilice estas recomendaciones al ir a comprar juguetes. Tenga en cuenta que estas son solamente recomendaciones. Todos los juguetes pueden ser peligrosos si no se usan apropiadamente o si no están en buenas condiciones. Los padres deberán comprobar que los juguetes estén etiquetados correctamente y siempre deberán supervisar a los niños pequeños.


  • Bebés recién nacidos a 1 año de edad

Seleccione juguetes de colores brillantes, de peso ligero, que le sean atractivos a la visión, el tacto y el oído de su bebé.

  • Libros de tela, plástico o cartón con dibujos grandes
  • Bloques grandes de madera o plástico
  • Ollas y sartenes
  • Sonajeros o maracas
  • Animales, muñecas o pelotas suaves y lavables

  • Objetos brillantes, móviles que estén fuera del alcance del bebé
  • Tableros de jugar para bebés
  • Juguetes flotantes para la bañera
  • Juguetes oprimibles

  • Niños que están aprendiendo a andar, de 1 a 2 años de edad
Los juguetes para estos niños deben ser seguros y poder resistir la naturaleza curiosa de estos niños.

  • Libros de tela, plástico o cartón con dibujos grandes
  • Muñecos sólidos y resistentes
  • Coches de juguete
  • Trompos musicales
  • Bloques de formas geométricas para empalmar o apilar
  • Juguetes de empujar y tirar (sin hilos largos)
  • Juguetes apilables
  • Teléfonos de juguete (sin cordones)

  • Niños de edad preescolar, de 2 a 5 años de edad
Los juguetes para este tipo de niños pueden ser creativos o pueden imitar las actividades de los padres y los niños mayores.
  • Libros (historias cortas o historias de acción)
  • Pizarras y tizas
  • Bloques de armar
  • Lápices de colores, pinturas no tóxicas para los dedos, barro, plastilina, etc.
  • Martillos y mesas de trabajo
  • Juguetes de limpieza para la casa
  • Juguetes para el exterior: cubos areneros (con tapa), resbaladillas o toboganes, columpios, casas de juego, etc.
  • Juguetes de transporte (triciclos, coches, vagonetas)
  • Reproductores de música (tocacintas o cassetes, tocadiscos, discos compactos)
  • Rompecabezas simples con piezas grandes
  • Ropa para disfrazarse
  • Utensilios para jugar al té

  • Niños de 5 a 9 años de edad
Los juguetes para este tipo de niños deberán ayudar a que desarrollen nuevas aptitudes y creatividad.
  • Tijeras sin filo, juegos de costura
  • Juegos de cartas
  • Juegos de médicos y enfermeros
  • Títeres
  • Pelotas
  • Bicicletas (con casco)
  • Juguetes para manualidades
  • Trenes eléctricos
  • Muñecas de papel
  • Cuerdas de saltar
  • Patines con equipo de protección
  • Equipo deportivo
  • Juegos de mesa

  • Niños de 10 a 14 años de edad
Las actividades de pasatiempo y las actividades científicas son ideales para esta edad.
  • Juegos de ordenador
  • Equipos de costura, tejido, trabajo de punto
  • Microscopios, telescopios
  • Juegos de mesa y juegos de tablero
  • Equipo deportivo
  • Colecciones y pasatiempos
De los aspecto comentados podemos concluir que la selección de un juguete apropiado puede ser laboriosa y algunas veces compleja y, por tanto, no puede hacerse a la ligera. De ahí que todos los que estamos al cuidado de los niños, incluidos los pediatras, debamos contribuir a educar y ayudar en este cometido. Porque a través del juego se pueden enseñar otras muchas cosas, como el espíritu solidario, el compañerismo, el compartir, el amor a la naturaleza, etc. Teniendo en cuenta estas consideraciones seguramente acertaremos en la compra del juguete apropiado, sobre todo en estas fechas que se aproximan tan propicias para regalar juguetes, que por cierto no tienen por qué ser los más caros ni los más sofisticados.

martes, 4 de diciembre de 2007

Estimulación para tu bebé.


La inteligencia no es algo que los niños traigan al nacer, es algo que se desarrollará a lo largo de su vida y en ese desarrollo debe contar con ayuda de los padres.

  • Durante el primer mes
Para los padres el desarrollo del bebé es algo primordial y es importante que dediquen atención y tiempo para ayudarlo en su crecimiento intelectual y motriz desde el primer día de vida.
Lo primordial es brindarle afecto y seguridad, ésto potenciará su desarrollo emocional, le dará mayor confianza en si mismo y seguridad para comenzar con la fascinante exploración del mundo que lo rodea.
La inteligencia no es algo que los niños traigan al nacer, es algo que se desarrollará a lo largo de su vida y en ese desarrollo debe contar con ayuda de los padres.

Cuando el bebé cumpla 1 mes deberá entre otras cosas poder:
- Succionar
- Fijar la mirada brevemente ante algo que esté frente a él
- Al poner un dedo en la manito lo apretará
- Responder de alguna forma a los ruidos

Para ayudarlo a que pueda hacer estas cosas podrías realizar algunas actividades antes de que cumpla el 1er mes de vida

Todas las actividades que hemos detallado favorecen la coordinación, la motricidad y el desarrollo social de tu bebé.

  • Estimulación
Mientras lo bañas o le cambias la ropa"
- Tócalo y acarícialo suavemente
- Háblale
- Ponle un dedo en la manito para que lo sujete, si no lo hace puedes intentar ayudarlo
- Pon el bebé boca abajo sobre una superficie mullida y empújale suavemente con tu mano hacia delante un pie, el bebé avanzará unos centímetros. Luego haz lo mismo con el otro pie

"Mientras lo alimentas"
Mientras le das de mamar tócale las manitos y los brazos, háblale, cántale suavemente. Aprovecha este momento para darle cariño.

"Entre las comidas"
El bebé pasará gran parte del tiempo durmiendo, es bueno que se acostumbre a dormir con los ruidos normales de la casa.
Cuando le pones el chupete, muéveselo en la boca para que se acostumbre a chupar.
Ponle un objeto móvil a unos 50 cm de su cara para que lo mire, esto le ayudará a desarrollar la vista.

Todos lo niños necesitan un ambiente tranquilo y ordenado, busca el momento adecuado para jugar con tu bebé, tanto para él como para ti, ya que es algo que ambos deben disfrutar. Procura ser constante en la rutina que vayas elaborando. Evita los movimientos bruscos, con los cuales tu bebé se pueda asustar.

Recuerda que las etapas de mayor desarrollo, tanto intelectual como físico, van desde que es concebido, cuando es un bebé y hasta los seis años, por lo que es importante que aprovechen juntos y exploten al máximo estas etapas.


datos de "Estimulación. M. Isabel Lira"

jueves, 22 de noviembre de 2007

¿Qué es la Estimulacion Temprana?

  • ¿Qué es E.T.?
La Estimulación Temprana es una disciplina terapéutica que asiste al bebé de riesgo, por enfermedades o alteraciones que comprometen su desarrollo psico-físico e intelectual.
El tratamiento de estimulación temprana se va dando en un proceso dinámico y constructivo. Se puede comparar este proceso con la construcción de una casa; en la primera etapa se construyen los cimientos, es decir la base (la etapa de la Estimulación Temprana). La edificación posterior de la casa, o sea el crecimiento y desarrollo del niño, se dará acorde a las características de su compromiso psico-físico e intelectual y las particularidades de su medio.
Los fundamentos o recursos teoricoprácticos de esta disciplina surgen de especialidades médicas tales como pediatría, neuropediatría, genética, psicología, psicopedagogía, del psicoanálisis, de la fonoaudiología, entre los principales.

  • Preguntas frecuentes
¿Cómo llega el paciente a la consulta?Fundamentalmente por la derivación del médico pediatra, como así también por el médico neurólogo o genetista. Muchas veces, por una inquietud de los padres o una observación de la maestra de la guardería, una amiga o un familiar.
¿En qué etapa de la vida del niño se indica el tratamiento?En el período que va desde el nacimiento hasta los 36 meses de edad.


¿Puede recibir tratamiento cualquier niño, aún sin recursos económicos?Sí puede, pues no sólo hay instituciones privadas que se ocupan del tema y atienden mutualizados y obras sociales, sino que en casi todos los hospitales de niños o centros de salud funcionan equipos especializados.
¿Un mismo profesional puede atender los múltiples problemas de desarrollo? Lo ideal es que el terapeuta tenga su profesión básica en la especificidad que el paciente necesita, como por ejemplo: un chiquito hipoacúsico con un fonoaudiólogo o un profesor de sordos especializado; Un niño con compromiso motor o una parálisis, con un kinesiólogo especializado, etc. Las intervenciones terapéuticas del especialista son sostenidas por un equipo interdisciplinario.
¿Cuáles son los problemas que llevan a la consulta al bebé y su familia? Los problemas pueden darse por una gran variedad de síndromes, por alteraciones genéticas, dentro de las cuales las más conocidas son el Síndrome de Down, síndrome de la fragilidad del X, síndrome de West, síndrome de Prader-Willy, etc.; alteraciones neurológicas, como secuelas de meningitis, encefalitis, malformaciones, anoxias; causas obstétricas, el estrés del parto, sufrimiento fetal intrauterino y neonatal, prematurez; enfermedades sociales, tales como desnutrición crónica, abandonos, malos tratos, etc.; problemas sensoriales, como ceguera, hipoacusia y otras como por ejemplo autismos, secuelas de traumatismos y accidentes.
¿Con qué herramientas se instrumenta ese tratamiento?En primer lugar, desde la observación clínica, donde se analizan las características vinculares de esa familia y su bebé. Se interviene para restituir a la mamá dolida en su rol de tal. A que ella pueda rearmar el proyecto del hijo deseado, esperado, por el hijo diferente que llegó. Se interviene además en sesiones con la familia propia, padre-madre-otros hijos. También con la familia ampliada: abuelos, tíos, primos (si es necesario y acorde a las características de esa familia). Un instrumento básico es el juego; sabemos que todo bebé se va desarrollando desde la interacción por contacto, por miradas, por sabores, por sonidos y por objetos (juguetes) que median. También a la mayoría se le brindan ejercicios, siempre desde el juego, para facilitarles el desarrollo postural, su movilidad y desplazamiento, además de técnicas especiales acorde al compromiso del niño. Todo el tratamiento se realiza a través de los padres, con el asesoramiento de un equipo interdisciplinario, representado en un terapeuta único que interactúa con la familia.
Para formarse en la especialidad, ¿qué se requiere? Para especializarse en Estimulación Temprana es necesario tener una profesión afín: una psicopedagoga, un médico pediatra, kinesiólogo, fonoaudiólogo, asistente social, psicólogo, etcétera.