jueves, 22 de noviembre de 2007

La quinta enfermedad , tambien conocida cono: Eritema infeccioso

Existe una dolencia que a veces pasa inadvertida, o al menos no diagnosticada, durante la niñez, y es la conocida como Megaloeritema o V enfermedad. Esta vieja designación, que todavía subsiste, proviene del siglo XIX, cuando se asignaban números romanos (del I al VI) a los exantemas (enrojecimientos de la piel) más frecuentes de la infancia.
Se trata de uno de los males causados por el parvovirus B19, un virus perteneciente a la familia Parvoviridae, que comúnmente infecta a humanos: aproximadamente 50% de las personas estuvieron infectadas por él en algún momento durante la niñez o adolescencia. Hay que aclarar que el parvovirus B19 infecta sólo a los humanos. También hay parvovirus en animales, pero esos no infectan a las personas. Por lo tanto, no se puede adquirir el parvovirus B19 de las mascota, por ejemplo un perro o un gato.
El eritema infeccioso o 5ª enfermedad se manifiesta leve, con un sarpullido que ocurre con mayor frecuencia en los niños. Un niño enfermo por lo general tiene un exantema de "mejillas abofeteadas" en la cara y un exantema rojo, llamado reticular, en el tronco y las extremidades. Ocasionalmente, el exantema puede picar. El niño usualmente no se siente muy enfermo, y el exantema desaparece en 7 a 10 días. Una vez que el niño se recupera de la infección por parvovirus, desarrolla una inmunidad duradera, lo que significa que el niño está protegido contra una futura infección.

Los síntomas articulares
El parvovirus B19 se ha encontrado en las secreciones respiratorias (la saliva, el esputo y el moco nasal) de personas infectadas antes de que aparezca la erupción cutánea, cuando simplemente parecen tener "un resfriado". El virus probablemente se propague de una persona a otra por contacto directo con dichas secreciones, tales como compartir vasos de beber o utensilios. En un hogar, hasta un 50% de las personas susceptibles, expuestas a un miembro de la familia que tiene la 5ª enfermedad, pueden ser infectadas. Durante los brotes escolares, de 10% a 60% de los alumnos pueden contraerla.
Durante los brotes de esta infección, aproximadamente 20% de los adultos y los niños infectados no presentan síntomas. La quinta enfermedad por lo general es leve. Se cura sin tratamiento médico en niños y adultos que no tienen otros problemas de salud. Un adulto que no ha sido infectado con el parvovirus B19 puede ser infectado y enfermarse, y desarrollar el sarpullido o exantema, pero también dolor o inflamación articular. Los síntomas articulares por lo general desaparecen en una o dos semanas, pero en algunas personas pueden durar varios meses. El dolor e inflamación articular desaparecen en los adultos sin dejar ningún tipo de discapacidad a largo plazo.

La mamá y su bebé
Por lo general, no hay complicación grave para una mujer embarazada o su bebé debido a la exposición a una persona con esta enfermedad. Aproximadamente 50% de todas las mujeres ya son inmunes al parvovirus B19, y tanto ellas como sus bebés están protegidos contra la infección. Aun si una mujer es susceptible y es infectada, lo más probable es que solamente tenga una enfermedad leve, al igual que su bebé.
Sin embargo, algunas veces la infección por el parvovirus B19 hace que el bebé tenga una anemia severa cuando todavía está en el vientre de la madre y que esto genere un aborto espontáneo. Esto ocurre en menos del 5% de todas las mujeres embarazadas infectadas con el parvovirus B19 y ocurre más frecuentemente durante la primera mitad del embarazo. No hay evidencia de que la infección por el parvovirus B19 cause defectos congénitos o retardo mental.
Si usted ha estado en contacto con alguien que tiene la quinta enfermedad o si usted tiene una enfermedad que puede ser causada por el parvovirus B19, debe hablar con su médico. Quizá le haga un examen de sangre para ver si ha sido infectada con el parvovirus B19. Éste puede determinar que:


  • usted es inmune al parvovirus B19 y que no hay indicación alguna de que tuvo una infección reciente,

  • que usted no es inmune y aún no ha sido infectada o

  • que usted ha tenido una infección reciente.

Mamás preocupadas
En cuanto a la prevención, no hay todavía vacuna que prevenga la infección por parvovirus B19. El lavado frecuente de manos es recomendado como uno de los métodos más prácticos y quizá efectivos para reducir la transmisión del parvovirus. El excluir a personas con la quinta enfermedad del trabajo, centros de cuidado de niños (guarderías), escuelas u otras situaciones similares probablemente no va a evitar la transmisión del parvovirus B19 puesto que las personas enfermas son contagiosas antes de desarrollar el sarpullido característico.
Si una mujer embarazada es inmune al parvovirus B19, no tiene por qué preocuparse. Si no es inmune y no ha sido infectada aún, debería hacer lo posible por no volver a quedar expuesta durante el embarazo. Si ha tenido una infección reciente, debe preguntarle a su médico acerca de cómo puede vigilar de cerca su embarazo.
No hay una recomendación universalmente aceptada sobre cuál es la mejor forma de atender a una mujer embarazada infectada con el parvovirus B19. Algunos médicos tratan la infección del parvovirus B19 como una condición de poco riesgo y siguen con los cuidados prenatales normales. Otros médicos pueden incrementar la frecuencia de las visitas médicas y hacer pruebas de sangre y ultrasonidos para monitorear la salud del bebé. Sin embargo, el beneficio de estos exámenes en esta situación no es evidente. Si el bebé por nacer parece estar enfermo, hay opciones diagnósticas y terapéuticas disponibles, y su obstetra discutirá con usted estas opciones y sus posibles riesgos y beneficios.
- con datos de los Centros de Prevención y Control de las Enfermedades (CDC) de los EUA -

domingo, 18 de noviembre de 2007

Los helados y la leche entera, buenos para quedar embarazada

Las mujeres que beben leche entera y toman helados tienen más posibilidades de quedarse embarazadas que las consumidoras de productos lácteos descremados, según un estudio publicado este miércoles por la Escuela de Salud Pública de la estadounidense Universidad de Harvard.El estudio está basado en la observación de 18.555 mujeres de 24 a 42 años de edad en EEUU, que intentaban quedarse embarazadas o lo estuvieron entre 1991 y 1999. El consumo diario de tres dosis o más de leche descremada "podría ser perjudicial para las mujeres que deseen quedarse encinta, porque aumentaría en un 85% el riesgo de esterilidad ligado a la ausencia de ovulación", escribe el director del estudio, Jorge Chavarro.En cambio, las mujeres que consumen al menos una porción de productos lecheros no descremados -leche entera, helados o, mejor aún, batidos- "reducen más de una cuarta parte el riesgo de esterilidad ligada a la ausencia de ovulación" comparado con quienes comen productos lecheros descremados.

Habida cuenta de la "fuerte correlación" aparecida en el estudio, Chavarro dice que puede recomendar a las mujeres que quieren tener un hijo que "consuman una o dos porciones de productos lecheros enteros al día".Los científicos piensan que la presencia de una sustancia que se disuelve en las grasas y mejora la función de los ovarios, explica la disminución del riesgo de esterilidad. El estudio aparece en el diario de la Reproducción Humana, publicado por las prensas universitarias de Oxford

salud.com

Embarazadas que fuman reducen la fertilidad de hijos varones

El estudio halló en los hijos de madres fumadoras reducciones significativas en los niveles de un gen llamado DHH, que desempeña un papel crucial en el desarrollo de los testículos
Las mujeres embarazadas que fuman durante el periodo de gestación reducen la fertilidad de su bebé, si éste es varón, ya que con ese hábito están afectando a un gen clave, según una investigación realizada por expertos de la Universidad de Aberdeen (Escocia).Pese a que ya hay constancia de que fumar tiene efectos negativos sobre la futura fertilidad de los fetos, los investigadores desconocían aún cuál era el motivo.Este grupo de expertos halló en los hijos de madres fumadoras reducciones significativas en los niveles de un gen llamado DHH, que desempeña un papel crucial en el desarrollo de los testículos, ya que libera la molécula del mismo nombre (DHH), que controla el crecimiento normal de esta parte del órgano reproductor masculino.Esto tiene consecuencias para la fertilidad de los futuros hombres, ya que de acuerdo con el informe que publica el Clinical Endocrinology and Metabolism los testículos de pequeño tamaño están vinculados a un bajo nivel de esperma.Los expertos examinaron 22 fetos humanos de entre 11 y 19 semanas de gestación y observaron los niveles de 30 genes clave para el desarrollo de los testículos.Los investigadores no hallaron ningún cambio significativo en ninguno de esos casos a excepción de uno, el gen DHH.Los fetos de las embarazadas que habían fumado diez o más cigarrillos diarios tenían casi la mitad de los niveles del gen DHH que las que no habían fumado, según las conclusiones."Es la primera vez que el gen DHH, que desempeña un papel crucial en el desarrollo normal de un varón, ha sido vinculado al hábito de fumar de la madre y a los problemas de fertilidad", señaló el investigador Paul Fowler.Este experto precisó que el estudio era "aún preliminar" y que aún era necesario "realizar mucho más trabajo".Por su parte, otro experto de la universidad de Sheffield, Allan Pacey, secretario de la Sociedad Británica de Fertilidad, indicó a la BBC que la fertilidad masculina es un tema que "a menudo, se malinterpreta. Con frecuencia viene determinada por lo que ocurre en el útero".

viernes, 16 de noviembre de 2007

Amamantar sólo trae ventajas

Amamantar trae innumerables ventajas tanto a la madre como al bebé. Diversas investigaciones científicas, realizadas en todo el mundo, probaron que el amamantamiento está relacionado con la prevención de una serie de enfermedades, como el cáncer de mama para la madre y la obesidad para el bebé.
Las principales ventajas de amamantar, según la Dra. Felicity Savage King, quien publicó el Manual de Normas para Incentivar el Amamantamiento Materno Exclusivo, es indiscutible que el amamantamiento es esencial para un buen desarrollo físico y psíquico del bebé. Con un año de edad ya es posible observar significativas ventajas psicomotoras y sociales en los bebés que son amamantados.
Desde el punto de vista nutricional, la leche materna contiene todos los ingredientes que el niño necesita durante los primeros seis meses de vida, lo que hace prescindible cualquier otro alimento. Un bebé de hasta seis meses ni siquiera necesita tomar agua, pues la leche materna ya contiene el agua suficiente para mantenerlo hidratado. También contiene proteínas, vitaminas, hierro, sales, calcio, fósforo y lípidos en cantidades adecuadas, al igual que una enzima especial, llamada lipasa, que ayuda al bebé a digerir las grasas.
La leche materna también contiene endorfina, una sustancia que ayuda a eliminar el dolor. Fundamentalmente, la leche materna posee los anticuerpos necesarios para que el niño se defienda de muchas enfermedades que pueden atacarlo en sus primeros seis meses de vida. Los bebés que reciben el pecho también están menos sujetos a sufrir infecciones, porque la leche materna es estéril, libre de bacterias y contiene factores antiinfecciosos, tales como leucocitos, inmunoglobulinas, lactoferrina, factor bífido, entre otros. Estos ingredientes, en la medida adecuada para el ser humano, sólo se encuentran en la leche materna – la leche de vaca, dicen los especialistas, es buena para el ternero.
En comparación con los biberones, el amamantamiento presenta más ventajas aún. Según una serie de investigaciones, los niños que recibieron el pecho corren menos riesgos de convertirse en obesos, contraer caries, de desarrollar alergias y de tener problemas de lenguaje (la succión ayuda para el desarrollo de las mandíbulas).
Además de todas estas ventajas, los niños amamantados desarrollan un vínculo más fuerte con sus madres, se sienten menos rechazados, son más seguros y... hasta más inteligentes, según fue comprobado en un estudio realizado en Nueva Zelanda. Hicieron el seguimiento de 1000 niños durante 18 años y los que fueron amamantados con leche materna demostraron ser más inteligentes y tener más éxito en la escuela y en la universidad.
Algunos estudios incluso demostraron que los niños que fueron alimentados artificialmente presentan una mayor predisposición a desarrollar ciertos linfomas (Davis MK, Savitz DA, Graubard BI. "Infant feeding and childhood cancer." Lancet. 1988;2:365-368 e Shu X-O, Clemens H, Zheng W, et al. "Infant breastfeeding and the risk of childhood lymphoma and leukaemia". Int J Epidemiol.1995;24:27-32) y también son más propensos a desarrollar diabetes tipo I, o sea, una diabetes juvenil insulinodependiente (Virtanen et al: "Diet, Cow's milk protein antibodies and the risk of IDDM in Finnish children." Childhood Diabetes in Finland Study Group. Diabetologia, Apr 1994, 37(4):381-7). Sólo por citar los primeros que avalaron científicamente, y sin lugar a dudas, la recomendación que prevalece hasta el día de hoy.
Datos preliminares de la Universidad de North Carolina/Duke University indican que los niños amamantados tuvieron menos riesgo de contraer artritis juvenil. Otras enfermedades, como la esclerosis múltiple. Los problemas de visión (la leche materna es la única fuente de vitamina A durante los primeros dos años de vida de un bebé) también incidieron menos entre los bebés que recibieron el pecho.
Los bebés prematuros se benefician especialmente con el amamantamiento, pues la leche materna producida por las madres que tuvieron bebés prematuros es diferente de la leche de aquellas mujeres que completaron toda la gestación. Durante todo el primer mes es mucho más fuerte, similar al calostro (la leche de las primeras mamadas, más oscura y fuerte).
Las madres también se benefician
No sólo los bebés se benefician con el amamantamiento materno. Las madres también pueden ver una serie de ventajas al amamantar: pérdida de peso más rápida, menos posibilidades de tener hemorragia posparto, menos riesgo de contraer cáncer de mama, menores posibilidades de desarrollar anemia, menos posibilidades de contraer osteoporosis en la vejez, entre otras.
En lo que respecta al cáncer de mama, por ejemplo, las investigaciones demostraron que las mujeres que amamantaron por menos de tres meses tuvieron 11 por ciento menos cáncer de mama en la premenopausia. Entre las que amamantaron por más de dos años, la posibilidad de contraer cáncer de mama disminuyó en un 25 por ciento. Esto también es válido en las mujeres que fueron amamantadas cuando niñas: presentan un riesgo 25 por ciento menor de desarrollar cáncer de mama que aquellas que fueron alimentadas con biberón. El hecho de no amamantar también aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de ovario y cáncer de endometrio.
Para terminar, mientras están amamantando, las mujeres tienen un menor riesgo de embarazo. Sin embargo, es bueno aclarar que amamantar no es un método anticonceptivo seguro y sigue siendo importante contar con un médico que indique un método anticonceptivo complementario.
Ventajas para la familia
Amamantar también es ventajoso para toda la familia. Al fin de cuentas, un bebé que recibe el pecho es más económico, se enferma menos, llora menos y hace que la vida de toda la familia sea más tranquila.
Además, amamantar es considerado un acto ecológico: evita el uso de una serie de productos embalados con aluminio, plástico y otros materiales que no son biodegradables, como latas de leche en polvo, biberones, chupetes, entre otros.
Testimonio
Estos datos, aparentemente científicos, fueron comprobados en la práctica por la peluquera Maria Nilda Alves de Souza, de 36 años, que amamantó a su hijo de siete años durante dos años y medio. Ella afirma que “amamantar es una experiencia maravillosa, por el contacto que se establece entre madre e hijo. Todas las mujeres tendrían que pasar por eso”, recomienda. Incluso desde el punto de vista estético, María Nilda no duda en recomendar el amamantamiento: “Yo adelgacé tan rápido! En 40 días estaba usando mi ropa nuevamente, poniéndome jeans y todo lo demás!, nos cuenta. Ella garantiza que quien piensa que los senos se caen después del amamantamiento se equivoca: “no se caen para nada!. Y aunque se cayesen, las ventajas son tan grandes que lo compensan ampliamente”, afirma.
La peluquera nos cuenta que su médico le informó, durante el período prenatal, que quien amamanta tiene menos posibilidades de contraer cáncer de mama, osteoporosis y otras enfermedades. “Amamantar sólo trae ventajas”, dijo. Ella nos dice que, durante el embarazo, la madre debe pasarse un guante de crin en el pezón cuando se baña, para ir perdiendo la sensibilidad y evitar estrías.
Maria Nilda, mujer de un profesor, estuvo un año y nueve meses en su casa, con el hijo, y dice que no por eso dejó de contribuir al ajustado presupuesto familiar: coció para afuera durante ese período, y “Valió la pena”. Su hijo, a los siete años, es el más alto de la clase y ya calza 35/36, además de tener una excelente dentadura, ninguna caries y una salud de hierro. Ella aconseja: “un cuidado que la madre precisa tener es dar los dos pechos en la misma proporción, porque el bebé tiende a preferir el pecho izquierdo, donde escucha mejor el sonido del corazón. Con esto, la madre corre el riesgo de terminar de amamantar con un pecho más grande que el otro” indica.
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Ácido fólico: una vitamina esencial

La deficiencia de ácido fólico en la dieta de una mujer embarazada puede ocasionar serios problemas en la formación del bebé. Su suplementación, a través de comprimidos y alimentos fortificados, es una medida preventiva recomendada hoy día a toda mujer que planea concebir un niño.
Por qué es importante
Una de las sustancias necesarias para un desarrollo sano del feto es el folato o ácido fólico. Esta vitamina del grupo B se encuentra en verduras crudas, fruta fresca y carnes. Tiene funciones vitales, ya que actúa en la formación de los glóbulos rojos normales y en la producción de un componente esencial del ADN, la timidina.
El ácido fólico interviene en la síntesis de los ácidos nucleicos, es decir, en la división celular, por eso tiene una serie de acciones muy importantes. Hace unos diez años se descubrió la relación entre su deficiencia y los defectos del tubo neural en el feto. Estas anomalías del cierre de la médula espinal, ocurren dentro de los 30 días de vida, período durante el cual muchas mujeres ni siquiera saben que están embarazadas.
La carencia de esta vitamina, al igual que la B12, provoca en las personas una anemia grave (megaloblástica), en la que hay un escaso número de glóbulos rojos que son de gran tamaño. Los síntomas incluyen palidez, debilidad, reducción de la secreción de ácido en el estómago y lesiones nerviosas. En el feto, durante los primeros 45 días de gestación, puede provocar anomalías congénitas como la espina bífida y defectos en la formación del cerebro. La prevalencia de estas afecciones oscila entre 1 a 3 por mil nacimientos.
La espina bífida es una malformación en la que parte de una o más vértebras no se desarrolla por completo y deja sin protección una porción de la médula espinal. El riesgo de tener un bebé con este problema está estrechamente ligado a una deficiencia de folato en la dieta, especialmente al comienzo del embarazo. Algunos niños presentan síntomas mínimos, o ninguno, mientras que otros pueden tener debilidad o parálisis en las áreas por debajo del nivel de los nervios afectados.
Es probable que muchos de los abortos espontáneos se deban a malformaciones del feto por deficiencia de ácido fólico. Afortunadamente, varios estudios médicos demuestran que asegurando la administración de una buena dosis de ácido fólico en la dieta de la futura mamá estos problemas pueden evitarse en una alto grado.
Prevenir a tiempo
El déficit de ácido fólico es frecuente en las mujeres embarazadas debido a un aumento de su demanda por parte del organismo durante este período. Su suplementación medicamentosa debería indicarse siempre y previamente a la concepción. Las mujeres en edad fértil también deberían estar suplementadas para prevenir la trastornos neurológicos en el crecimiento del bebé y una mala terminación de la médula ósea, que se forma durante el primer mes de embarazo.
Si bien el folato está en vegetales de hojas, frutas frescas, hígado, cereales, legumbres, frutas secas y semillas, su absorción no siempre es la adecuada. Los tiempos de cocción de los alimentos hacen perder gran parte de los nutrientes. También hay personas con problemas congénitos de absorción, aunque básicamente los déficits se deben a dietas insuficientes o inadecuadas, por lo que toda mujer que planea tener un hijo debería ingerir 5 miligramos de ácido fólico diarios, durante al menos el primer trimestre anterior a la fecha probable de concepción y durante el trimestre posterior a ésta.
Los familiares directos del niño afectado tienen cuatro veces más riesgo de tener chicos con deficiencia de ácido fólico. A su vez, una mujer que ha tenido un bebé con déficit de esta vitamina posee tres veces más posibilidades de tener otro niño con este inconveniente que una que no lo ha tenido. Por eso, en estos casos hay que duplicar la dosis de suplementación.
Una solución económica y eficaz
Un estudio realizado en Carolina del Sur, Estados Unidos, a cargo del doctor Roger Stevenson, del Greenwood Genetic Center, demostró que al inicio de las investigaciones, en 1992, la prevalencia de los defectos del tubo neural era de alrededor de 19 casos por cada 10 mil nacimientos. En 1998, luego de una intensa campaña de concientización en la población, había disminuido a menos de 10 casos en 10 mil. El número de mujeres que consumió ácido fólico durante el estudio saltó del 8 por ciento al 35 por ciento.
Los especialistas explican que la forma de obtener los requerimientos del nutriente es a través de una dieta equilibrada, del consumo de comprimidos y de alimentos fortificados con folato.
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¿De dónde vienen los bebés?

El aprendizaje sexual de los niños comienza incluso antes del nacimiento, y se extiende durante toda la infancia y la adolescencia. La llamada primera infancia, es la etapa de la vida de los niños que suscita el mayor número de interrogantes en cuanto a la sexualidad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud sexual es "la integración de los aspectos somáticos, afectivos e intelectuales del ser sexuado, de modo tal que de ella derive el enriquecimiento y el desarrollo de la persona humana, la comunicación y el amor". En sentido general, los psicólogos creen que la salud sexual depende en gran medida del aprendizaje que de la sexualidad se tenga durante la infancia, aprendizaje que comienza desde los primeros momentos de la vida.
Un marco de referencia para los psicólogos sigue siendo Sigmund Freud, quien afirmó, cien años atrás, que los niños son seres sexuales y expresan su sexualidad de diversas maneras a lo largo de su infancia.
Al nacer, el sexo biológico se asigna psicológica y socialmente como masculino o femenino, y así se desarrolla la crianza, sobre la base de circunstancias familiares, sociales y culturales. En ese sentido, se ubican los escarpines rosas y las muñecas para las nenas, y los escarpines celestes y los autitos para los varones. Este es el inicio de una larga lista de lo que se espera socialmente del desempeño de cada sexo.
Es así como se inicia el proceso de sexuación, sintiendo el ser varón o mujer y aceptando plenamente esa identidad sexual.

martes, 13 de noviembre de 2007

Padres primerizos

  • Padres por primera vez
Soñar con el primer hijo y tratar de prepararse para su llegada es hermoso y excitante. Pero la imaginación dista mucho de la verdadera experiencia del nacimiento. Son muchas las sorpresas que deberemos esperar y muchos los detalles prácticos que necesitaremos aprender.
Más que en cualquier otra etapa de la vida, el profesional médico estará a nuestra disposición para aprender a cuidar del bebé y su salud, y no sólo para situaciones de enfermedad. Él nos asegurará que las etapas del desarrollo se están cumpliendo correctamente. En efecto, una de las principales tareas del pediatra es el denominado control del niño sano, a partir de su nacimiento y en forma periódica. En esas consultas, el médico evaluará tanto la parte física como neurológica.
El control antropométrico supone la medición de la talla, el perímetro cefálico y el peso corporal. La parte cualitativa del control se refiere al desarrollo que debe acompañar ese crecimiento con los reflejos y conductas del bebé. A través de sus reacciones el pediatra puede evaluar la maduración psicomotriz e intelectual. Al primer mes de vida, esto se hace evidente porque el niño sigue los movimientos con su mirada y reacciona a los estímulos sonoros. Comienza a ser un individuo relacionado, primeramente con su madre a través de la lactancia, actividad que se evalúa estrictamente. Pero también en relación con otros, ya que el niño sonríe, comienza a emitir sonidos vocales, etc.
  • Noches de insomnio

La primera de las vicisitudes que suele presentarse en casa con el bebé la alteración del ritmo del descanso. Si bien los bebés duermen muchas horas por día, no lo hacen en sincronización con sus papás. A causa del ritmo de su alimentación y de evacuación, entre otras cosas, ellos no duermen varias horas seguidas, y suelen despertarse a mitad de la noche y despertar a sus padres con su llanto. Habrá que acostumbrarse y, si bien papá no puede reemplazar a mamá para lactar, si puede hacerlo para cambiar los pañales.
En cuanto a la posición en que el niño tiene que dormir, ésta es muy importante para prevenir casos de muerte súbita durante el sueño. Se trata de un síndrome por el cual algunos niños mueren en su cuna, y aunque antes se desconocían las causas, hoy se sabe que tiene relación con las apneas del sueño. La posición boca abajo, que antes se aconsejaba para evitar ahogamientos, resulta ser la que más predispone a sufrir ese tipo de incidente. En esa posición el sueño se vuelve demasiado profundo y predispone a la muerte súbita. Tampoco es aconsejable abrigarlos demasiado, lo cual hace su sueño demasiado pesado. Lo aconsejable, por lo tanto, es ubicar el niño boca arriba o de lado. La lactancia tiene, en este sentido, un beneficio adicional. Se ha comprobado que los niños que no lactan están más predispuestos a la muerte súbita que los que son amamantados regularmente.

DENTICION E HIGIENE

La dentición es definida como el proceso de erupción de los dientes a través de las encías.

Esta generalmente tiene inicio entre el sexto y octavo mes de vida, culminando alrededor de los treinta meses cuando ya se encuentran en la boca cuatro incisivos, dos caninos y cuatro molares en cada maxilar, haciendo un total de veinte dientes.

Usted debe tener en cuenta que a estas piezas dentales se las denomina temporales o de leche y que el retraso o adelanto de dicho proceso puede ser normal, por lo que no debe preocuparle en demasía.
¿Qué alimentos deben ser evitados en esta etapa? Principalmente los que contengan alto contenido de hidratos de carbono, ya que estos se adhiere a los dientes y son de lenta disolución. La higiene bucal de este período debe realizarse sin pastas dentales, siendo suficiente humedecer el cepillo con agua.

sábado, 10 de noviembre de 2007

¿Por qué la leche materna es mejor?

La leche humana es el mejor alimento que puede recibir un niño ya que ha sido específicamente diseñada para satisfacer las necesidades de su especie. Lo que la hace inmejorable es el hecho de que satisface los aspectos “Alimento-Vínculo-Estimulación-Inmunidad”; todas las necesidades impostergables del recién nacido. Necesidades que ningún alimento sustituto ha logrado satisfacer en forma tan completa como la leche materna.
La leche humana es el alimento ideal para el niño en el primer año de vida, porque:
Es un alimento completo y provee todos los nutrientes que el lactante necesita en los primeros meses de vida.
Su contenido en nutrientes es el adecuado para la inmadurez de la función renal e intestinal, para el crecimiento y maduración de su cerebro y como materia prima para las transformaciones que su cuerpo va sufriendo a lo largo del primer año de vida.
Sus componentes se encuentran en una proporción tal que ninguno de ellos interfiere con la absorción de otro.
El aporte de sustancias anti-infecciosas llamadas inmunoglobulinas, es el complemento ideal para las deficiencias inmunológicas del bebé en los primeros meses.
La forma química en que se encuentran el hierro y el zinc, es la forma óptima para su mejor aprovechamiento.
La leche materna aporta un tipo especial de carbohidrato, que es necesario para la formación de una flora intestinal protectora que inhibe el desarrollo de gérmenes y parásitos dañinos.
El contacto físico con la madre contribuye a fortalecer el vínculo psico-afectivo.
Las madres que amamantan generalmente tienen períodos de infertilidad más largos después del nacimiento que las que no lactan.
El amamantamiento inmediatamente después del parto estimula la contracción del útero para que vuelva a su tamaño original en forma más rápida.
Representa la forma más natural de recuperar el peso luego del embarazo, ya que la grasa acumulada se consume para permitir la formación de leche.
La leche de madre está disponible en todo momento y en todo lugar, a la temperatura justa y en perfecto estado de higiene.
Los niños no amamantados presentan más riesgos de adquirir una gran diversidad de enfermedades como: diarrea, eczemas, cólicos, infección respiratoria aguda, otitis media aguda, bacteriemia y algunos tipos de meningitis entre otras.
Diversos estudios han demostrado un efecto protector de la leche materna contra enfermedades que aparecen más tarde en la vida, como: asma, diabetes tipo I y enfermedades autoinmunes.
A la madre le reporta los beneficios de: disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama, aumentar su autoestima y fortalecer el vínculo madre-hijo al promover el contacto piel a piel.
Presenta ventajas económicas, ya que amamantar es mucho más barato que alimentar al niño con sustitutos de la leche materna. El costo del alimento extra que necesita la madre para producir leche es insignificante en comparación con el costo de las fórmulas lácteas y la energía consumida para calentar agua, esterilizar biberones, etc.
A la sociedad y el Estado le representa un importante ahorro en salud ya que previene la aparición de numerosas enfermedades que requieren hospitalización y representan un importante gasto para la comunidad.
Además, los lactantes que se alimentan con leche de vaca se encuentran más expuestos a:
A las deshidrataciones, ya que necesitan utilizar más agua de su cuerpo para formar la orina que los que toman leche materna.
A presentar bajos niveles de calcio ya que el exceso de fósforo de la leche de vaca dificulta la absorción de calcio.
A las diarreas, ya que el tipo de flora intestinal que se forma cuando se alimentan con leche de vaca, no los protege tanto como la flora que se forma con la leche materna.
A padecer anemia, ya que el hierro de la leche de vaca no se absorve tan eficientemente como el de la leche materna. Además la leche de vaca produce microhemorragias intestinales en los lactantes que también pueden favorecer la aparición de anemia.
A la dermatitis amoniacal, ya que el exceso de proteínas de la leche de vaca que es eliminado por orina en forma de amoníaco puede producir dermatitis en la zona genital.
Lo cultural y social generan cambios permanentes en los seres humanos lo que hace que la lactancia materna no sea un comportamiento predominantemente instintivo en el hombre. Por eso es posible y muy importante, estimular, ayudar y enseñar a la madre a amamantar mejor, desde los primeros meses del embarazo para que tanto ella como el niño puedan gozar del beneficio del amamantamiento.

Copyright Bibliomed via:buenasalud.com

EL NENE NO COME

A veces los chicos apenas prueban bocado. Y esto puede causar gran preocupación en las madres que insisten para que su hijo coma, aunque no tenga hambre. Lo que sucede es que el apetito de un niño se relaciona con sus necesidades energéticas. Cuando hacen mucha actividad, los chicos comen más. Si, por el contrario, gastan menos energía, no tienen hambre.
Los especialistas afirman que las fluctuaciones del apetito son normales siempre que el chico se mantenga activo y crezca de una manera normal. Además, si un chico come algún bocado a deshora, por ejemplo un alfajor o un chocolate, es probable que a la hora de almorzar no tenga apetito.
El ser humano, en función de su crecimiento, cumple determinadas etapas. En los primeros seis meses de vida, un chico tiene una incorporación de tejido graso muy grande y un crecimiento acelerado. Y tiene una demanda de alimento muy importante. Esta demanda empieza a disminuir a partir de los seis meses. Entre el año, o los 15 meses, y los tres años, ellos atraviesan una etapa de inapetencia fisiológica, que es funcional y, de alguna manera, hay que respetarla.
El momento de los hábitos alimenticios
En la etapa de inapetencia fisiológica se consolidan los hábitos de alimentación. Pero es en este momento en que las madres realizan el mayor número de consultas porque su hijo “no come”. Lo que sucede es que las madres están habituadas a un ritmo en que el lactante se sentaba a comer y dejaba el plato limpio.
A partir del año y medio comienza un período de socialización, de incorporación de hábitos alimentarios, pero también de selección. Entonces, puede que un chico quiera mucho un alimento y luego lo abandone.
Una vez cumplidos los 5 o 6 años, durante el preescolar, empieza a formar más cantidad de tejido graso y comienza a tener un crecimiento más rápido. Por consiguiente, las demandas de energía son mayores.
Los nutricionistas destacan la importancia de consolidar correctos hábitos alimentarios. La consulta al pediatra por inapetencia suele coincidir con el hecho de que, con el afán de que se alimente, la madre suele perseguir a su hijo con la comida, o le ofrece sustitutos que no son importantes desde el punto de vista nutritivo: golosinas, “snacks”, o bebidas que tienen aditivos y endulzantes. De esta manera, su conducta alimentaria se altera. El chico sabe que si no come, va a obtener lo que quiere.
A veces la inapetencia fisiológica o normal se instala por circunstancias del contexto familiar. Pero también la inapetencia puede ser secundaria a una patología aguda. Una consulta frecuente se produce porque el niño no se alimenta cuando padece un trastorno respiratorio o gastrointestinal. Tanto los chicos como los adultos, cuando atraviesan una enfermedad, están inapetentes, y esto es normal.
Alimentos y afectos
La relación del grupo familiar con el chico a través de la comida tiene una gran importancia, pero hay que tratar de que esto no se sobredimensione, para que la necesidad de gratificar al hijo y de cuidarlo no se realice solamente a través de la comida.
Cuando la inapetencia se ha instalado, hay que verificar el aumento de peso y estatura del chico. Los médicos disponen de tablas de referencia, según el sexo. Con esta información van evaluando al paciente. Si el chico se aleja de su carril adecuado sin una causa visible, los especialistas evalúan si esta inapetencia tiene relevancia en relación a una enfermedad o patología.
Pero lo importante, según los expertos, es ver en qué contexto se está produciendo esa inapetencia. Porque a veces está relacionada con la historia familiar. No sólo hay que analizar lo orgánico desde el punto de vista de los nutrientes que se incorporan, sino también observar qué pasa en el marco familiar, indica la especialista. Hay chicos que por falta de afecto, no se alimentan.
Pero puede haber otros motivos: competencia con los hermanos, por ejemplo. La inapetencia emerge siempre dentro de un contexto. Con quién come el niño, si llega de la escuela y se encuentra con una comida rápida preparada, si se trata de un chico que nunca comparte una comida con su madre y sus hermanos, son todos factores a tener en cuenta cuando se está frente a un niño inapetente.

via: buenasalud.com